Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
en la ventana de mis sueños
que se me repiten porque rezo,
porque injurio,
porque callo todo lo que te odio y
porque escribo parte de lo que te amo,
en la noche callada,
en los aullidos de los perros y
en los pasos de los fantasmas
por la madrugada,
siempre serás tú la palabra
que antecede al amén de las mañanas,
el aroma del café y
del pan y
el trago amargo del silencio,
quien gane la partida entre otros labios,
otros besos, otras manos y
todas las almas
el cerrar y
abrir los ojos como si el parpadeo
fuera el tiempo propio del comercial
que auspicia el buen día,
el mal día,
el presente, el día a día,
la bola de cristal para mirar
la muerte, el terror, el juicio y
la sentencia,
los augurios, la baraja, el horóscopo
sin buena cábala sin suerte,
la mano que me tome en esta vida
para que regrese cuando voy de noche
a la muerte breve de los sueños
que a veces no son buenos,
siempre serás tú por las noches
el nombre de la guarda,
el anzuelo donde muerdo,
donde muero,
el amar,
el amor,
la carnada.
Due® 29.05.12 en una tarde en la que el sol me hace desvariar con los recuerdos y el calor me hace ver en la esquina de su parque a la mujer de Lot.
.
que se me repiten porque rezo,
porque injurio,
porque callo todo lo que te odio y
porque escribo parte de lo que te amo,
en la noche callada,
en los aullidos de los perros y
en los pasos de los fantasmas
por la madrugada,
siempre serás tú la palabra
que antecede al amén de las mañanas,
el aroma del café y
del pan y
el trago amargo del silencio,
quien gane la partida entre otros labios,
otros besos, otras manos y
todas las almas
el cerrar y
abrir los ojos como si el parpadeo
fuera el tiempo propio del comercial
que auspicia el buen día,
el mal día,
el presente, el día a día,
la bola de cristal para mirar
la muerte, el terror, el juicio y
la sentencia,
los augurios, la baraja, el horóscopo
sin buena cábala sin suerte,
la mano que me tome en esta vida
para que regrese cuando voy de noche
a la muerte breve de los sueños
que a veces no son buenos,
siempre serás tú por las noches
el nombre de la guarda,
el anzuelo donde muerdo,
donde muero,
el amar,
el amor,
la carnada.
Due® 29.05.12 en una tarde en la que el sol me hace desvariar con los recuerdos y el calor me hace ver en la esquina de su parque a la mujer de Lot.
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