Carlos Aguilera Sendagorta
Poeta recién llegado
SIENTO EL TIEMPO
Siento el tiempo en la torpeza de mis manos
y en la tristeza del mirar de nuestros viejos.
Siento el tiempo al difuminar las letras de mis libros
y en la cansada copia arrugada del espejo.
Siento el tiempo en la lenta noche negra de desvelos
y en el truncado despertar de mis mañanas.
Siento el tiempo en amar lo claro y lo directo
cuando amo de tus labios el beso que has de darme
y cuando escucho historias y antiguos anhelos
en el lento fluir de una hora con los abuelos.
Siento el tiempo en el recuerdo lejano de la infancia
y en la lejana certeza de la muerte
(siendo el tiempo vivo lo lleno sin tacha de mis hechos
y el tiempo muerto al que es reo de mis sesteos)
pero aún más lo siento en el vacío del alma atormentada
y en el incierto futuro de mi prole y de mi patria.
Siento el tiempo como algo que se desliza entre tus actos
que se llena cuando vives
y que se ríe de ti cuando vegetas.
Soporto el tiempo matándome aburrido a cada instante
mas si lo espabilo noto que me invita a hacer un bis al fin de cada acto
saludando de la concha hasta el proscenio
atronado de vítores y lleno de flores mi escenario.
Hoy siento el tiempo como mi infinito espacio y mi futuro
pero sé que al fin ya no serán distancias entre estrellas
sino un inagotable infinito en el Eterno.
Siento el tiempo cuando se acerca la muerte
de los que amamos porque antes nos amaron.
Siento el tiempo porque siento que les debo tanto
y que no me queda un recíproco ardite en justo pago.
Siento el tiempo cuando miro en su cama su figura
y cuando inclina la cabeza para hablarme
y pienso que puede ser su última palabra
y al cabo es otra lección de paciente amor del desvalido
un postrer mensaje callado de esperanzas
en ese suplicio que me ofrece sonriendo .
Siento el tiempo porque vivo y porque moriré,
y porque, si amo, tendré la inefable eternidad de los amantes
susurros, abrazos, felices risas y más besos.
Y si no: olores, gusanos, humores
barro, polvo
ceniza.
Todo o nada. ¡Dios mío!... ¡Toooodo!
Siento el tiempo como el agua que bebo y me refresca
que cojo con mis manos y que riega
las células resecas de mi cuerpo
( boca, garganta, vísceras y carnes )
y se derrama en mi piel, mi cuello y mis cabellos.
Siento el tiempo como siento la sangre por mis venas,
como un desangrarse indoloro e incoloro
que siempre discurre conmigo y por mi cuerpo
ojalá que siempre hasta ser agua.
Siento el tiempo madre -lo siento padre-
cuando os recuerdo u os visito.
Siento el tiempo amigos ya muertos
cuando os evoco y os pido mediación
y un poco de sitio a vuestro lado
en ese cielo intemporal sin calendarios.
Siento el tiempo hijos, compañeros;
y lamento el que malogré en el tedio de la nada.
Perdonadme por ello al evocarlo
perdonadme cada momento de todas vuestras vidas.
Siento el tiempo por haberlo perdido,
lo lamento,
y te imploro un segundo eterno de perdón
un imposible olvido mas perdón consciente:
dos perdones por el tiempo y los talentos
que no he devuelto cuando sumas desaciertos.
Siento el tiempo pues siendo mío lo derroché como ajeno
y como propio
y lo enterré en vidas de narcosis y de psiques
hasta ahogarlo en el caos centelleante de mis sentidos.
Siento pasar ataúdes de mis ratos, y pues la muerte es Vida
quisiera devolvértelos en el instante perenne inagotable.
Siento el tiempo, Padre, al rezar y saber que
mis oraciones las leerás en alto en la eternidad
y que así te oirás hoy a Ti mismo
alcanzándome mañana tu perdón
Siento el tiempo y habré de sentirlo hasta el último momento
cuando no cierre más los ojos al cielo
cuando exhale solo mi último aliento.