Fina Simón
Poeta recién llegado
¡Siento ganas de llorar!
Hoy mi corazón encogido
siente un dolor profundo
contemplando por un segundo
el paisaje de mi tierra calcinado.
No dan crédito mis ojos
al panorama dantesco
que se me ofrece a lo lejos
origen de un incendio destructor.
Tanta belleza natural arrasada,
cincuenta y dos mil hectáreas
de bosque, cultivo y masa forestal.
La peor agresión en España dada
en todos los tiempos que podamos recordar.
Se declaró el veintiocho de Junio
en la Comunidad Valenciana,
Andilla y Cortes de Pallás.
Enormes lenguas de fuego
más de ocho días ardiendo
se mostraban sin piedad.
Se especula fue provocado
por una de tantas negligencias
que el hombre comete sin parar,
pero este daño tan profundo
al singular techo del mundo
difícilmente se ha de borrar.
Pueblos evacuados;
miles de personas afectadas;
un muerto y dos heridos
es el trágico balance vivido
de destrucción a nosotros mismos.
Y la próxima primavera
pasará de largo por ese lugar.
¡Qué impotencia!, ¡Qué pena!,
¡Siento ganas de llorar!.
¡Qué dantesco panorama
pudiéndose evitar!
Fina Simón
Buñol, agosto del 2012
Hoy mi corazón encogido
siente un dolor profundo
contemplando por un segundo
el paisaje de mi tierra calcinado.
No dan crédito mis ojos
al panorama dantesco
que se me ofrece a lo lejos
origen de un incendio destructor.
Tanta belleza natural arrasada,
cincuenta y dos mil hectáreas
de bosque, cultivo y masa forestal.
La peor agresión en España dada
en todos los tiempos que podamos recordar.
Se declaró el veintiocho de Junio
en la Comunidad Valenciana,
Andilla y Cortes de Pallás.
Enormes lenguas de fuego
más de ocho días ardiendo
se mostraban sin piedad.
Se especula fue provocado
por una de tantas negligencias
que el hombre comete sin parar,
pero este daño tan profundo
al singular techo del mundo
difícilmente se ha de borrar.
Pueblos evacuados;
miles de personas afectadas;
un muerto y dos heridos
es el trágico balance vivido
de destrucción a nosotros mismos.
Y la próxima primavera
pasará de largo por ese lugar.
¡Qué impotencia!, ¡Qué pena!,
¡Siento ganas de llorar!.
¡Qué dantesco panorama
pudiéndose evitar!
Fina Simón
Buñol, agosto del 2012