siete crisantemos

peregrino

Poeta recién llegado
Siete Crisantemos


Itziar

A ella la conocí en una aldea de Euskadí, y tarde poco en transformarla en historia, en leyenda de mis anales.
Una niña que mentía en su edad, que confundia el amor con cualquier sentimiento, tan vulgar como cualquier campesina,pero con el misterio de ingenuidad, que pocas tienen. Ella se conformaba con lo que decian sus amigas , recia , humilde, sana. No recuerdo su rostro, sé que no era la más bonita ni la más fina de la fiesta... aunque la fiesta tampoco invitaba; farolillos,ambiente rojizo de luz que se confundía con la foscor del bosque Orbea(lo conoces??), calimocho y un grupo de rock duro vasco.
Hasta que ella se acercó y que me preguntó si me gustaba alguna de sus amigas, yo no dudé, sin mirar a ninguna , le dije; "me quedo contigo".
Itziar.

El poema habla del futuro que imagine sobre la niña, con un mundo hecho para adultos, cual especie que lucha para la supervivencia, el camino puede que le haga arrastrar un antojo de sentimientos, los que antes le hacían levantarse, los que mañana añorará, como esperanza.



Itziar de niña,
hacía ballet como todas las demás
en un suelo forrado de felpa.

La abuela le bordaba remiendos de su vestido
al arder de la chimenea,
vestidos que ella luego se probaba jugueteando,
mientras oía la leyenda aquella
de una mujer que quería vivir en el cielo,
hasta que un día saltó tan alto...
¡ llegando tan lejos!
que se convirtió en estrella.

Itziar ,
nació en un país del norte
pero al pie de sus montañas
ya no recoge moras silvestres,
ni se esconde tras la fuente,
creyendo que la bruja Ilargi
amenazaría con sus ritos,
la frontera es cercada por autopistas,
y bandadas de nubes negras
llenan de humo el frágil cristal de la infancia
donde bullía antaño,
la porción de mil hechizos.


Itziar ,
la abuela se marchó
contando secretos ,
dejando una muñeca de trapo
como herencia,
pero Itziar se iba dando cuenta;
la única fantasía que pasa
es el tiempo en el reloj de arena.

Itziar a la hora de la cena, no tiene hambre,
el pueblo cuida del ganado, labra
y no le interesa el desamor de nadie.

Le cuesta confiar en aquellos,
quienes rumoreaban al verle llegar.
Algunas tardes abre la caja de música
y aprieta contra el pecho la muñeca,
mientras os miraís juntas al espejo...
el fuego ya no arde,
hay preguntas sin respuestas,
pájaros que presos en tu cabeza
no saben volar.

El forastero que conoció aquel año,
se fue buscando oro a la ciudad .

Itziar,
Abraza, aprentado entre las piernas,
la almohada,
más que triste, enfadada ,
comprobó que a su buzón
no llegan las cartas ,
y suspira con la fatiga
de quien vive para esperar.

Itziar,
creció como el tiempo,
y ya hecha una mujer,
siente que cargar un ideal
es pesado como la conciencia.
Aunque dicen que todas
las historias tristes parecen bellas,
ella suele sorprender
a la noche de su juventud
mirando furtivamente
a la otra Itziar de la foto amarilla,
en la que escribí al reverso;

"tranquila, pequeña.
mi corazón de tí,
tampoco está tan lejos".




Orillas del tiempo

A Cris, que me enseñó que el pasado no existe.


( Mi poema favorito!!!y ya tiene años!! perdón por algunos ripios que acertadamente el prof. Sergio Arlandis revisó, pero en esos tiempos (y hoy) solo quería expresar lo de dentro)

Como el viejo
que resignado muere
mirando impasible
los brazos que razón piden .

Como esa comparación odiosa
que siempre hice de tus ojos
mirando el mar,
desde un balcón sin piel.

Como los trozos de metal mudo,
que late, dentro, en mi interior,
Así puede llegar a entender a quién
habla por hablar,
a quien vive sin opción.

Como un trotamundos
que te encontró y empezó a soñar,
tendré ahora que aprender
que las utopías se deben olvidar.

Que una mirada dice mucho más de lo que crees,
que un día en el exilio me bastó,
para recostar toda la fe,
que ni hoy es ahora ni esto será aquí,
son las orillas del tiempo,
quienes me alejarán ....

Como el pensamiento .
Que le motiva el fugaz momento,
mas llora por la consciencia y el abismo,
Me puedo sentir como el marinero
que surcó los bordes de tus púpilas,
echando redes al océano del vacío.

Como la marejada de corazones rotos,
que me dejaron, o dejé pasar,
como la tormenta de palos
que ambos ,tan ciegos y tan solos,
no pudimos evitar.

Como el relámpago de polvo,
que dispara hoy mi inspiración,
eres y serás la palabra prohibida ,
esa que refleje la huida siempre pendiente,
de los finales con regusto a eternidad.
Pues allá, en la playa de mi memoria,
las Orillas del Tiempo no nos quisó

perdonar.



Sal, espejo,desconsuelo, Natalia

A Natalia.
A esa que urga en mi destino, y aliña las horas de versos invisibles.

Vino desde Córdoba, (la de América) a bailar tangos en mis caderas , a airear la risa que es como un tintineo que suena, a limpiar las lentes de ojos que quieren ver el cielo, a besarme para seguir escapando. Alegría y depresión cuando nadie la ve o eso parece creer ella; su tragicomedia.

En mi pecho encontrás cobijo,
para no negar que el mundo
se cae a nuestros pies.
Tus ojos se ciegan si no quieren creer,
luchadora sin camino,
ausente en pleno sismo
tu boca pide nostalgía,
si es que bebe de mi sed.

Dulce pan cocido en las mejillas,
picardía y cosquilleo
en el corazón.
Tu cintura tiene perfume
al silencio desnudo,
en mis sienes se alberga las raíces
que no laten,
como botas en la tregua del viaje,
que le trajó a vos.

Acuciada, guardaste en la mochilla
un espejo roto.

Aborigen eres, arañando el Sur,
no hay más cuerda que la que se cree loca
¡ Vuelve olvidando lo que aprendiste!
Vete conservando entre las manos
la añoranza herida que escondió la luz
 
Siete Crisantemos


Itziar

A ella la conocí en una aldea de Euskadí, y tarde poco en transformarla en historia, en leyenda de mis anales.
Una niña que mentía en su edad, que confundia el amor con cualquier sentimiento, tan vulgar como cualquier campesina,pero con el misterio de ingenuidad, que pocas tienen. Ella se conformaba con lo que decian sus amigas , recia , humilde, sana. No recuerdo su rostro, sé que no era la más bonita ni la más fina de la fiesta... aunque la fiesta tampoco invitaba; farolillos,ambiente rojizo de luz que se confundía con la foscor del bosque Orbea(lo conoces??), calimocho y un grupo de rock duro vasco.
Hasta que ella se acercó y que me preguntó si me gustaba alguna de sus amigas, yo no dudé, sin mirar a ninguna , le dije; "me quedo contigo".
Itziar.

El poema habla del futuro que imagine sobre la niña, con un mundo hecho para adultos, cual especie que lucha para la supervivencia, el camino puede que le haga arrastrar un antojo de sentimientos, los que antes le hacían levantarse, los que mañana añorará, como esperanza.



Itziar de niña,
hacía ballet como todas las demás
en un suelo forrado de felpa.

La abuela le bordaba remiendos de su vestido
al arder de la chimenea,
vestidos que ella luego se probaba jugueteando,
mientras oía la leyenda aquella
de una mujer que quería vivir en el cielo,
hasta que un día saltó tan alto...
¡ llegando tan lejos!
que se convirtió en estrella.

Itziar ,
nació en un país del norte
pero al pie de sus montañas
ya no recoge moras silvestres,
ni se esconde tras la fuente,
creyendo que la bruja Ilargi
amenazaría con sus ritos,
la frontera es cercada por autopistas,
y bandadas de nubes negras
llenan de humo el frágil cristal de la infancia
donde bullía antaño,
la porción de mil hechizos.


Itziar ,
la abuela se marchó
contando secretos ,
dejando una muñeca de trapo
como herencia,
pero Itziar se iba dando cuenta;
la única fantasía que pasa
es el tiempo en el reloj de arena.

Itziar a la hora de la cena, no tiene hambre,
el pueblo cuida del ganado, labra
y no le interesa el desamor de nadie.

Le cuesta confiar en aquellos,
quienes rumoreaban al verle llegar.
Algunas tardes abre la caja de música
y aprieta contra el pecho la muñeca,
mientras os miraís juntas al espejo...
el fuego ya no arde,
hay preguntas sin respuestas,
pájaros que presos en tu cabeza
no saben volar.

El forastero que conoció aquel año,
se fue buscando oro a la ciudad .

Itziar,
Abraza, aprentado entre las piernas,
la almohada,
más que triste, enfadada ,
comprobó que a su buzón
no llegan las cartas ,
y suspira con la fatiga
de quien vive para esperar.

Itziar,
creció como el tiempo,
y ya hecha una mujer,
siente que cargar un ideal
es pesado como la conciencia.
Aunque dicen que todas
las historias tristes parecen bellas,
ella suele sorprender
a la noche de su juventud
mirando furtivamente
a la otra Itziar de la foto amarilla,
en la que escribí al reverso;

"tranquila, pequeña.
mi corazón de tí,
tampoco está tan lejos".




Orillas del tiempo

A Cris, que me enseñó que el pasado no existe.


( Mi poema favorito!!!y ya tiene años!! perdón por algunos ripios que acertadamente el prof. Sergio Arlandis revisó, pero en esos tiempos (y hoy) solo quería expresar lo de dentro)

Como el viejo
que resignado muere
mirando impasible
los brazos que razón piden .

Como esa comparación odiosa
que siempre hice de tus ojos
mirando el mar,
desde un balcón sin piel.

Como los trozos de metal mudo,
que late, dentro, en mi interior,
Así puede llegar a entender a quién
habla por hablar,
a quien vive sin opción.

Como un trotamundos
que te encontró y empezó a soñar,
tendré ahora que aprender
que las utopías se deben olvidar.

Que una mirada dice mucho más de lo que crees,
que un día en el exilio me bastó,
para recostar toda la fe,
que ni hoy es ahora ni esto será aquí,
son las orillas del tiempo,
quienes me alejarán ....

Como el pensamiento .
Que le motiva el fugaz momento,
mas llora por la consciencia y el abismo,
Me puedo sentir como el marinero
que surcó los bordes de tus púpilas,
echando redes al océano del vacío.

Como la marejada de corazones rotos,
que me dejaron, o dejé pasar,
como la tormenta de palos
que ambos ,tan ciegos y tan solos,
no pudimos evitar.

Como el relámpago de polvo,
que dispara hoy mi inspiración,
eres y serás la palabra prohibida ,
esa que refleje la huida siempre pendiente,
de los finales con regusto a eternidad.
Pues allá, en la playa de mi memoria,
las Orillas del Tiempo no nos quisó

perdonar.



Sal, espejo,desconsuelo, Natalia

A Natalia.
A esa que urga en mi destino, y aliña las horas de versos invisibles.

Vino desde Córdoba, (la de América) a bailar tangos en mis caderas , a airear la risa que es como un tintineo que suena, a limpiar las lentes de ojos que quieren ver el cielo, a besarme para seguir escapando. Alegría y depresión cuando nadie la ve o eso parece creer ella; su tragicomedia.

En mi pecho encontrás cobijo,
para no negar que el mundo
se cae a nuestros pies.
Tus ojos se ciegan si no quieren creer,
luchadora sin camino,
ausente en pleno sismo
tu boca pide nostalgía,
si es que bebe de mi sed.

Dulce pan cocido en las mejillas,
picardía y cosquilleo
en el corazón.
Tu cintura tiene perfume
al silencio desnudo,
en mis sienes se alberga las raíces
que no laten,
como botas en la tregua del viaje,
que le trajó a vos.

Acuciada, guardaste en la mochilla
un espejo roto.

Aborigen eres, arañando el Sur,
no hay más cuerda que la que se cree loca
¡ Vuelve olvidando lo que aprendiste!
Vete conservando entre las manos
la añoranza herida que escondió la luz


Tu poema Itciar me ha emocionado. Yo tuve una novia que se llamaba así. La muchacha era un espíritu libre, pura poesía. La pena es que por aquel entonces a mi me tiraba la prosa. Qué le vamos a hacer.
 

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