Siete vidas...

Jorge Salvador

Poeta adicto al portal
Los gatos tienen más de siete vidas
y amistades pudientes;
a menudo parecen
tigres en miniatura
y a menudo le cantan las cuarenta al demonio
para que entre en razones;
solamente hacen vida conyugal con los hombres
que se burlan del tiempo.

Los gatos aparecen de la nada,
son fantasmas con rabo;
conocen lo que piensas,
no olvidan tus desprecios
y nunca se someten a la ley de tu capricho;
si no te han visto nunca,
les basta simplemente sumergirse en tu mirada
para saber quién eres.

Los gatos dan las gracias sin hacerlo
y van siempre a lo suyo;
cuando quieren te buscan,
cuando quieren te eluden,
pero si hacen su nido en un rincón de tu cama
cualquier noche de un día,
ríndete a la evidencia, no discutas,
y acostúmbrate a ser su mayordomo.

Los gatos no se acuestan con extraños
ni sueñan con ratones;
se mueren cuando quieren
y ahuyentan las tormentas;
conocen la importancia de no pensar en nada
que a nada nuevo lleve,
y rasgan con las uñas el silencio
que esconde a los espectros.

Los gatos saben ser imprescindibles
sin dar un palo al agua;
conocen la importancia
de lo insignificante;
no olvidan que son dioses ni siquiera cuando sufren
del hambre y el relente,
y para parecernos terrenales
consienten hasta incluso que los perros les persigan…
 
Ayyyy Jorge Salvador qué descripción más acertada haces de este precioso animal que es el gato, así es amigo, ellos saben guardar la distancia y respetan tu espacio vital, saben cuando te sientes de buen humor y aprovechan para ronronearte y también saben cuando estar lejos de ti porque tu humor deja mucho que desear. Son curiosos y muy observadores, y si me pusiera a nombrarte cualidades de ellos no acabaría nunca.
Me ha encantado leerte, querido poeta, y dejarte la humilde huella de mi paso.....muááááckssssssss con admiración y cariño. Isabel.
 
Los gatos tienen más de siete vidas
y amistades pudientes;
a menudo parecen
tigres en miniatura
y a menudo le cantan las cuarenta al demonio
para que entre en razones;
solamente hacen vida conyugal con los hombres
que se burlan del tiempo.

Los gatos aparecen de la nada,
son fantasmas con rabo;
conocen lo que piensas,
no olvidan tus desprecios
y nunca se someten a la ley de tu capricho;
si no te han visto nunca,
les basta simplemente sumergirse en tu mirada
para saber quién eres.

Los gatos dan las gracias sin hacerlo
y van siempre a lo suyo;
cuando quieren te buscan,
cuando quieren te eluden,
pero si hacen su nido en un rincón de tu cama
cualquier noche de un día,
ríndete a la evidencia, no discutas,
y acostúmbrate a ser su mayordomo.

Los gatos no se acuestan con extraños
ni sueñan con ratones;
se mueren cuando quieren
y ahuyentan las tormentas;
conocen la importancia de no pensar en nada
que a nada nuevo lleve,
y rasgan con las uñas el silencio
que esconde a los espectros.

Los gatos saben ser imprescindibles
sin dar un palo al agua;
conocen la importancia
de lo insignificante;
no olvidan que son dioses ni siquiera cuando sufren
del hambre y el relente,
y para parecernos terrenales
consienten hasta incluso que los perros les persigan…
Me ha gustado su profunda reflexión sobre estos inteligentes animales, y como muestra su independencia y su paradoja de ser a la vez esenciales y desinteresados, obligándonos a aceptar su soberanía, a servirles con humildad y a reconocer que, aunque se comporten como dioses, también pueden ser agradecidos sin decirlo.

Saludos
 
Ayyyy Jorge Salvador qué descripción más acertada haces de este precioso animal que es el gato, así es amigo, ellos saben guardar la distancia y respetan tu espacio vital, saben cuando te sientes de buen humor y aprovechan para ronronearte y también saben cuando estar lejos de ti porque tu humor deja mucho que desear. Son curiosos y muy observadores, y si me pusiera a nombrarte cualidades de ellos no acabaría nunca.
Me ha encantado leerte, querido poeta, y dejarte la humilde huella de mi paso.....muááááckssssssss con admiración y cariño. Isabel.
Hola, Isabel, en verdad los gatos, como tan bellamente decía Neruda, fueron creados por Dios para ofrecerle al hombre el placer de acariciar un tigre. Son el misterio envuelto en cuatro patas y un rabo. Amarles, cuando uno les conoce, es inevitable.
Gracias por tus bonitas palabras y por amarles como yo, Recibe un fuerte abrazo, compañera
 
Me ha gustado su profunda reflexión sobre estos inteligentes animales, y como muestra su independencia y su paradoja de ser a la vez esenciales y desinteresados, obligándonos a aceptar su soberanía, a servirles con humildad y a reconocer que, aunque se comporten como dioses, también pueden ser agradecidos sin decirlo.

Saludos
Muchas gracias, Alde. A día de hoy no concibo la vida sin gatos alrededor. Todo lo mejoran y todo lo engalanan.
Un fuerte abrazo
 

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