Ricardo Ivy
Poeta recién llegado
Sigo siendo el mismo. No me quejo. El mismo sujeto inflexible, depresivo y hasta desconsiderado, que en algún boleto del pasado conociste.
La falta de vocación y de sentido no han sido obstáculos para seguir con vida, pero uno a veces, -por no decir que casi todas- se cansa, se hastía de tal postura; estar sin compañía.
Espero no olvides que yo también siento… Cuando las cosas me salen mal y no tan mal; al ver una película en la que enserio me haya proyectado, o en la noche… Sí, ¿Has sentido eso? El momento en el que estas a punto de morir, de cerrar los ojos y te das cuenta que en el mundo, agresivamente, los vientos corren en tu contra y accidentalmente, se te derrama el rio.
Sigo siendo el mismo. El mismo repudiado, el que se esfuerza por caer bien, el que se toma muy seriamente su papel de herido… El que con sin pareja fiel o infiel camina. Solitario. Mendigo. Porque para quien no ha comido, hasta el pedazo de pan más insípido es un manjar.
Sí, sigo siendo el mismo.
Si tú quieres…
Aún estoy aquí.
La falta de vocación y de sentido no han sido obstáculos para seguir con vida, pero uno a veces, -por no decir que casi todas- se cansa, se hastía de tal postura; estar sin compañía.
Espero no olvides que yo también siento… Cuando las cosas me salen mal y no tan mal; al ver una película en la que enserio me haya proyectado, o en la noche… Sí, ¿Has sentido eso? El momento en el que estas a punto de morir, de cerrar los ojos y te das cuenta que en el mundo, agresivamente, los vientos corren en tu contra y accidentalmente, se te derrama el rio.
Sigo siendo el mismo. El mismo repudiado, el que se esfuerza por caer bien, el que se toma muy seriamente su papel de herido… El que con sin pareja fiel o infiel camina. Solitario. Mendigo. Porque para quien no ha comido, hasta el pedazo de pan más insípido es un manjar.
Sí, sigo siendo el mismo.
Si tú quieres…
Aún estoy aquí.