Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Miro al cielo encapotado, de nubes negras cubierto
el sol escondido, las aves que cantan en el silencio,
presagio de agua, de tumultos, de aguacero,
adivinanza inequívoca de que llorará el cielo.
Pena y gozo se abrazan en un precipitado encuentro,
viéndose las caras, trayendo amargos y bellos recuerdos
y otra vez afuera como llanto perpetuo
la lluvia cae como suave y frío lienzo.
Todo queda empapado, humedecido viaja el viento,
sigue lloviendo y se me inundan hasta los huesos;
hipnotizado he clavado mi inocente mirada al cielo
y entre miles de gotas se pierde mi alma y mi anhelo
¿Qué puedo pensar y qué puedo decir?
se ha bañado mi corazón, mi canto y mi vivir,
las nubes se aglomeran y oscurecen mi horizonte y mi sol
y en tus manos tan heladas encuentro aquel recuerdo rociado con dolor.
Lluvia de poderío, de secuelas, de prófugo amor,
truenos que anuncian furia, rayos que iluminan mi corazón,
sigue lloviendo en las tierras áridas donde nunca hubo gota ni rocío,
el cielo se rasga las vestiduras, todo se pinta de verde y no se llena mi vacío
Oscura se pone la tarde, el amanecer tardío,
agua que trae usura, hostilidad que trae frío,
y entre pasos apresurados trato de escapar a esa cruel amenaza,
y corre mi alma cansada perseguida por la arrogancia.
Aguacero que moja mi nostalgia, no puede contigo el Sol de la esperanza,
bañas con recuerdos las pestañas de mi confianza
y se empapa la retina de mis ojos, humedecida no descansa
ahora todo es miedo, ahora todo está oscuro y en mis pies, embarrado, el lodo de la ignorancia
el sol escondido, las aves que cantan en el silencio,
presagio de agua, de tumultos, de aguacero,
adivinanza inequívoca de que llorará el cielo.
Pena y gozo se abrazan en un precipitado encuentro,
viéndose las caras, trayendo amargos y bellos recuerdos
y otra vez afuera como llanto perpetuo
la lluvia cae como suave y frío lienzo.
Todo queda empapado, humedecido viaja el viento,
sigue lloviendo y se me inundan hasta los huesos;
hipnotizado he clavado mi inocente mirada al cielo
y entre miles de gotas se pierde mi alma y mi anhelo
¿Qué puedo pensar y qué puedo decir?
se ha bañado mi corazón, mi canto y mi vivir,
las nubes se aglomeran y oscurecen mi horizonte y mi sol
y en tus manos tan heladas encuentro aquel recuerdo rociado con dolor.
Lluvia de poderío, de secuelas, de prófugo amor,
truenos que anuncian furia, rayos que iluminan mi corazón,
sigue lloviendo en las tierras áridas donde nunca hubo gota ni rocío,
el cielo se rasga las vestiduras, todo se pinta de verde y no se llena mi vacío
Oscura se pone la tarde, el amanecer tardío,
agua que trae usura, hostilidad que trae frío,
y entre pasos apresurados trato de escapar a esa cruel amenaza,
y corre mi alma cansada perseguida por la arrogancia.
Aguacero que moja mi nostalgia, no puede contigo el Sol de la esperanza,
bañas con recuerdos las pestañas de mi confianza
y se empapa la retina de mis ojos, humedecida no descansa
ahora todo es miedo, ahora todo está oscuro y en mis pies, embarrado, el lodo de la ignorancia