Casi todas las cosas las comprendí a tu lado
y vuelvo a ignorarlas estando sin ti;
aquellas que se quedaron a oscuras
esperan que vuelva tu voz a alumbrarlas;
aun aquello que iba adquiriendo sentido
ya nada significa separado y lejos de ti;
los días empiezan iguales pero enseguida son tan diferentes;
tú has sido mi último y mi único camino
porque todas las cosas me conducen a ti;
a todas mis inquietudes diste respuesta
y hasta las silenciosas preguntas reclaman tu ser;
de este caos es testigo la congelada rutina,
la prueba fehaciente de que nada existe y ya nada es,
aunque la vida prosiga, yo, agónico en ella incluido:
soy la paradoja insólita en el laberinto implacable;
ya ni puertas ni entradas me son necesarias
hacia el recuerdo, la existencia o la vida:
para mí sólo son el silencio, el vacío, la nada, el olvido;
el universo, el mundo, la naturaleza, yo mismo,
éramos reales y vivos cuando estabas conmigo,
sin embargo, la esperanza es mía y el consuelo
es que ahora que no estás, sigues estando conmigo,
y vuelvo a ignorarlas estando sin ti;
aquellas que se quedaron a oscuras
esperan que vuelva tu voz a alumbrarlas;
aun aquello que iba adquiriendo sentido
ya nada significa separado y lejos de ti;
los días empiezan iguales pero enseguida son tan diferentes;
tú has sido mi último y mi único camino
porque todas las cosas me conducen a ti;
a todas mis inquietudes diste respuesta
y hasta las silenciosas preguntas reclaman tu ser;
de este caos es testigo la congelada rutina,
la prueba fehaciente de que nada existe y ya nada es,
aunque la vida prosiga, yo, agónico en ella incluido:
soy la paradoja insólita en el laberinto implacable;
ya ni puertas ni entradas me son necesarias
hacia el recuerdo, la existencia o la vida:
para mí sólo son el silencio, el vacío, la nada, el olvido;
el universo, el mundo, la naturaleza, yo mismo,
éramos reales y vivos cuando estabas conmigo,
sin embargo, la esperanza es mía y el consuelo
es que ahora que no estás, sigues estando conmigo,