Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando apago la luz,
la ultima imagen,
que cuelga en mi retina;
eres tú.
Apagando la luz,
se encienden mis sueños,
seducción y silueta,
cuerpo insomne eres tú.
Entre miles de rostros,
desconocidas rutas,
complicadas tormentas,
dormida las sigo y estas tú.
Mi epidermis desaparece,
se detiene el tiempo;
me despiertan latidos, eres tú.
El corazón ardiendo,
añora tu ausencia.
Me digo: se la llevo un funesto viento,
¡Dios!...apareces tú.
la ultima imagen,
que cuelga en mi retina;
eres tú.
Apagando la luz,
se encienden mis sueños,
seducción y silueta,
cuerpo insomne eres tú.
Entre miles de rostros,
desconocidas rutas,
complicadas tormentas,
dormida las sigo y estas tú.
Mi epidermis desaparece,
se detiene el tiempo;
me despiertan latidos, eres tú.
El corazón ardiendo,
añora tu ausencia.
Me digo: se la llevo un funesto viento,
¡Dios!...apareces tú.
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