Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Sigues vistiendo las ropas manchadas con el olor de su vida,
sigues guardando tu tormenta en el paraguas de algún cajón.
Tus zapatos bajo sus pies, tus pies bajo el recuerdo que no la olvida,
tus manos en los bolsillos, buscando la nieve de un invierno fundida de corazón.
Sigues vistiendo las ropas quemadas después de aquella despedida,
la bufanda que besó su cuello, los guantes que le dieron tu calor,
las sabanas que dibujan de fantasma la cama donde dormía,
las pisadas manchadas de ausencia en el techo de tu habitación.
Y la sigues sintiendo, arrancar los botones de tu camisa,
la sigues viendo entre tus dedos, la sigues disculpando por irse sin un adiós.
Sigues odiando al cielo que borró de azul sus ojos, que nubló sus mejillas,
sigues esperando que vuelva, saber que es ella, verla de nuevo y vivir de nuevo a su alrededor.
sigues guardando tu tormenta en el paraguas de algún cajón.
Tus zapatos bajo sus pies, tus pies bajo el recuerdo que no la olvida,
tus manos en los bolsillos, buscando la nieve de un invierno fundida de corazón.
Sigues vistiendo las ropas quemadas después de aquella despedida,
la bufanda que besó su cuello, los guantes que le dieron tu calor,
las sabanas que dibujan de fantasma la cama donde dormía,
las pisadas manchadas de ausencia en el techo de tu habitación.
Y la sigues sintiendo, arrancar los botones de tu camisa,
la sigues viendo entre tus dedos, la sigues disculpando por irse sin un adiós.
Sigues odiando al cielo que borró de azul sus ojos, que nubló sus mejillas,
sigues esperando que vuelva, saber que es ella, verla de nuevo y vivir de nuevo a su alrededor.
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