Siguiendo a una mujer

Hechizado querido amigo
por esa mirada dulce y del color de la miel.
Ya no tienes escapatoria, serás para siempre su esclavo, un abrazo.
 

Doblaba por la esquina,
Bajo un vientito bravo que soplaba,
A la vez el sol sonaba,
Todo era alegría
Y chiflaba loco y borracho
Siguiendo a una mujer
Que anoche entre la luz de los faroles de la luna
Me flecho con su mirada de miel.
Miradas dulces que atraen y a la vez desbordan en
esa embriaguez remarcada. la noche como un bello
acomodo para sentir. saludos amables de luzyabsenta
 

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