versus
Poeta recién llegado
SÍLABAS PARA EL AZUL
Si no defendiera mi corazón de mí mismo
existiría una noche,
un pétalo donde el bosque encontraría
el águila que se desangra eternamente en mi pecho
Ví una mañana,
era el desvelo de todo raciocinio colgando en la ventana,
era la ruina de un bálsamo sobre una distancia
en su impresión de sed,
era el himno de ese heraldo que juntaba piedras
en las estelas para llamar a los prados,
la ejecución de un pensamiento girando
en la mirada del delfín
en el ruido de todo inocente mirando en su evangelio,
ese hilo sagrado respirando trenes,
bolsas de nieve,
cuarzos de espuma donde recitan aún los que mueren
descifrando el áureo deseo de la musa
de una inspiración que huye como el silencio,
de una noche en los árboles
en los candelabros del mar
aquellos que en nuestras almas sólo pueden
ver brújulas.