BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Expirar. Silencio y sol.
Como en una sombra tambaleante
un signo de diente de león, adormidera
abarcada. Sin significado. Como las odaliscas
antiguas, tan venerables. Santa se va formando
la tierra, huevo inseparable, temblor de azucena
en cada guante de símbolos. En la laguna.
Hebra declinada, esperma ahorcado.
Asumir la lenta consunción de los espejos, que
ahogan. Su multitud de sombras y reflejos.
Y lo que va gestándose, inevitable, tras los hombros.
Esa desolación de los glúteos poco firmes, esa impresión
figurada del desorden capilar, tan tenue.
Y mirar de frente al escorpión, como en una vidriera.
©
Como en una sombra tambaleante
un signo de diente de león, adormidera
abarcada. Sin significado. Como las odaliscas
antiguas, tan venerables. Santa se va formando
la tierra, huevo inseparable, temblor de azucena
en cada guante de símbolos. En la laguna.
Hebra declinada, esperma ahorcado.
Asumir la lenta consunción de los espejos, que
ahogan. Su multitud de sombras y reflejos.
Y lo que va gestándose, inevitable, tras los hombros.
Esa desolación de los glúteos poco firmes, esa impresión
figurada del desorden capilar, tan tenue.
Y mirar de frente al escorpión, como en una vidriera.
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