Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces el silencio es más difícil de entender,
y se transforma inmenso que no se puede atrapar,
se mete por los oídos y su bullicio no deja en paz,
moviéndose por entre tus ojos que interpretan su voz.
A veces el silencio es más esquivo y no se permite cortejar,
pues el cortejo se hace eterno en la espera,
y de negro se viste para tus sueños
se acaricia en mi mejilla y la bofetada irrumpe sin desearla,
por no contar sus palabras.
A veces el silencio es más callado
y no permite conocer la razón de estar sin voz,
¿qué esperas de mí......., silencio?..,
si ya espanto la palabra que debía llegar a hurtadillas,
se derritió en su trayecto formando gotas de lluvias en mi rostro,
se quemó con el tiempo y sus cenizas quedaron esparcidas a mi alrededor,
insisto en escucharle y su son es más bien taciturno
enmudece en la atención que indago.
A veces el silencio se queda quieto
sin esquivar siquiera lo que pienso
permitiendo el argumento que imagino
no lo rebate ni lo aprueba sólo lo escucha
y su sonora risa estalla dentro de mi cerebro cuando concluyo.
A veces el silencio grita mi sordera
y se ensaña mostrándome una mueca en su boca,
que no ha pronunciado palabra percibiendo gélido su aliento,
que no ha conversado a tu oído,
que sellada finge no conocerte.
A veces el silencio hace caso omiso,
y evade el ritmo de su sonido,
quedando sordo hacia tus ojos
a veces el silencio se hace temor
y no te libra del castigo
apagando la voz que quiero escuchar
y la carencia de silencio sereno enmudece tu alma,
a veces el silencio se queda
y no se quiere ir por donde llegó,
para atormentar éste....., mi silencio eterno.
y se transforma inmenso que no se puede atrapar,
se mete por los oídos y su bullicio no deja en paz,
moviéndose por entre tus ojos que interpretan su voz.
A veces el silencio es más esquivo y no se permite cortejar,
pues el cortejo se hace eterno en la espera,
y de negro se viste para tus sueños
se acaricia en mi mejilla y la bofetada irrumpe sin desearla,
por no contar sus palabras.
A veces el silencio es más callado
y no permite conocer la razón de estar sin voz,
¿qué esperas de mí......., silencio?..,
si ya espanto la palabra que debía llegar a hurtadillas,
se derritió en su trayecto formando gotas de lluvias en mi rostro,
se quemó con el tiempo y sus cenizas quedaron esparcidas a mi alrededor,
insisto en escucharle y su son es más bien taciturno
enmudece en la atención que indago.
A veces el silencio se queda quieto
sin esquivar siquiera lo que pienso
permitiendo el argumento que imagino
no lo rebate ni lo aprueba sólo lo escucha
y su sonora risa estalla dentro de mi cerebro cuando concluyo.
A veces el silencio grita mi sordera
y se ensaña mostrándome una mueca en su boca,
que no ha pronunciado palabra percibiendo gélido su aliento,
que no ha conversado a tu oído,
que sellada finge no conocerte.
A veces el silencio hace caso omiso,
y evade el ritmo de su sonido,
quedando sordo hacia tus ojos
a veces el silencio se hace temor
y no te libra del castigo
apagando la voz que quiero escuchar
y la carencia de silencio sereno enmudece tu alma,
a veces el silencio se queda
y no se quiere ir por donde llegó,
para atormentar éste....., mi silencio eterno.