Alejandro Gado
Poeta recién llegado
Sus poros apretados para que yo no entre, es decir, voy por la lluvia heroica,
todavía su canto resuena en mis sonidos.
Deseada, derruida por el espacio que en mi pecho se abre.
¿A dónde vas pidiendo tu caída?
Como decir "amor" si en la ciudad florecen hondas grietas de polvo,
grises dedos que maduran en las calles como soles marchitos,
es decir, como el cobalto aéreo de la ausencia
que se corrompe en los santuarios del sueño.
La tierra como cielo, y los gritos como el vomito de las banderas,
que es la patria de las fauces, alfombras de lo aéreo.
Abro los puentes de tu cuerpo y en cada pizca
las líneas de tu brillo se dispersan creando anocheceres terrenales.
No hay tiempo donde no estés vacía.
Voy a hacer una estatua con tu "no ser" de aire, es decir,
me quedaré en silencio.
todavía su canto resuena en mis sonidos.
Deseada, derruida por el espacio que en mi pecho se abre.
¿A dónde vas pidiendo tu caída?
Como decir "amor" si en la ciudad florecen hondas grietas de polvo,
grises dedos que maduran en las calles como soles marchitos,
es decir, como el cobalto aéreo de la ausencia
que se corrompe en los santuarios del sueño.
La tierra como cielo, y los gritos como el vomito de las banderas,
que es la patria de las fauces, alfombras de lo aéreo.
Abro los puentes de tu cuerpo y en cada pizca
las líneas de tu brillo se dispersan creando anocheceres terrenales.
No hay tiempo donde no estés vacía.
Voy a hacer una estatua con tu "no ser" de aire, es decir,
me quedaré en silencio.