BESTIA
Poeta recién llegado
SILENCIO
Se ha trepado a la cama,
tan frío, tan gris,
antes del brillo dorado
y el hermoso tapiz
de una nueva nostalgia;
le hablé toda la madrugada
al añoso sortilegio, sonrisa,
entre aquella brisa
bárbara emanada,
y no confesó una sola palabra;
reía solo como un niño
soñando despegar los pies del suelo
con el impulso de un guiño,
lenguaje del consuelo
y abrazo de la comprensión;
hablé mirando los ojos de mi crisol,
como lo hace el nocturno
cuando se va el sol;
más sincero ninguno,
revelando en la lobreguez sus luces;
como extraño tus momentos
compartir errores, debilidades
y la lección de nuestras edades
arañando a contra vientos
lo que conocíamos como lejos;
este amor para ti no es un medio,
tumbada junto a la sensatez
la cobra de mi pasión encontró remedio;
con que prematura viles
conozco el amor libre;
se ha trepado a la cama,
tan frío, tan gris,
el futuro que me aclama
en una locura pensándote feliz,
sin saberlo a ciencia cierta;
saberse tan poco,
es insuficiente;
debo creerlo aún loco
y permitirle un aliciente
a la propia felicidad.
Se ha trepado a la cama,
tan frío, tan gris,
antes del brillo dorado
y el hermoso tapiz
de una nueva nostalgia;
le hablé toda la madrugada
al añoso sortilegio, sonrisa,
entre aquella brisa
bárbara emanada,
y no confesó una sola palabra;
reía solo como un niño
soñando despegar los pies del suelo
con el impulso de un guiño,
lenguaje del consuelo
y abrazo de la comprensión;
hablé mirando los ojos de mi crisol,
como lo hace el nocturno
cuando se va el sol;
más sincero ninguno,
revelando en la lobreguez sus luces;
como extraño tus momentos
compartir errores, debilidades
y la lección de nuestras edades
arañando a contra vientos
lo que conocíamos como lejos;
este amor para ti no es un medio,
tumbada junto a la sensatez
la cobra de mi pasión encontró remedio;
con que prematura viles
conozco el amor libre;
se ha trepado a la cama,
tan frío, tan gris,
el futuro que me aclama
en una locura pensándote feliz,
sin saberlo a ciencia cierta;
saberse tan poco,
es insuficiente;
debo creerlo aún loco
y permitirle un aliciente
a la propia felicidad.