Marina Bosco
Poeta recién llegado
acopladas las axilas de bronce
dos hombres en requiebro
se muerden los labios
desciende la casta lengua
hasta los taladrados pezones
¡oh hermoso Walt Whitman!
¡si pudieras ver sus barbas llenas de estrellas
y en sus manos dos falos elevándose
como la niebla sobre las hojas de hierba!
¡si pudieras perfilar sus rostros griegos
barnizados por el sudor!
dos lanzadores de jabalina
de melodiosos muslos
que se frotan uno junto al otro
el aro del glande
receptivo a una lengua
no espera la dulzura de una piel femenina
sino la amarga almendra de la piel masculina
los dedos revuelven el pelo
como acariciando la piel de un búfalo salvaje
sin miedo en las batallas
enternecidas las palmas de las manos
aprietan las nalgas de fibra
erizado el vello
muy lento el gemido
FIN
dos hombres en requiebro
se muerden los labios
desciende la casta lengua
hasta los taladrados pezones
¡oh hermoso Walt Whitman!
¡si pudieras ver sus barbas llenas de estrellas
y en sus manos dos falos elevándose
como la niebla sobre las hojas de hierba!
¡si pudieras perfilar sus rostros griegos
barnizados por el sudor!
dos lanzadores de jabalina
de melodiosos muslos
que se frotan uno junto al otro
el aro del glande
receptivo a una lengua
no espera la dulzura de una piel femenina
sino la amarga almendra de la piel masculina
los dedos revuelven el pelo
como acariciando la piel de un búfalo salvaje
sin miedo en las batallas
enternecidas las palmas de las manos
aprietan las nalgas de fibra
erizado el vello
muy lento el gemido
FIN