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Silencios devanados(cuarta parte)

Jairo Castillo Romerin

Poeta adicto al portal
Silencios Devanados

iv.

Llamas avientan la tarde.
Nadie encontró destrozos, canicas, ostras,
en los entreveros del oleaje al final de la costa.
Nadie dijo nada cuando de alejarse a las playas se trataba.
Fuegos. De improviso se enumeran los episodios
donde la memoria regurgita sus dolores.
¿Acaso principie el candor, el ardid, el hallazgo
de un potrillo encuadrando el horizonte?
Vaguedad de la flora impunemente renaciendo.
Aquí, la aurora, renuente revienta los osarios
donde la esperanza reditúa sus afanes.
¿Acaso, un sorbo de miedo desespera la bulimia,
redarguya el tiempo sus pudorosos portales?
 
Última edición:
Silencios Devanados

iv.

Llamas avientan la tarde.
Nadie encontró destrozos, canicas, ostras,
en los entreveros del oleaje al final de la costa.
Nadie dijo nada cuando de alejarse a las playas se trataba.
Fuegos. De improviso se enumeran los episodios
donde la memoria regurgita sus dolores.
¿Acaso principie el candor, el ardid, el hallazgo
de un potrillo encuadrando el horizonte?
Vaguedad de la flora impunemente renaciendo.
Aquí, la aurora, renuente revienta los osarios
donde la esperanza reditúa sus afanes.
¿Acaso, un sorbo de miedo desespera la bulimia,
redarguya el tiempo sus pudorosos portales?


me encanta el sorbo de miedo,como si fuese muda la palabra, abrazos
 
Gracias por esa mudez que me regalas diciéndolo todo. Un abrazo. Jairo.[

QUOTE=MARIAN GONZALES;5002783]me encanta el sorbo de miedo,como si fuese muda la palabra, abrazos[/QUOTE]
 
Silencios Devanados

iv.

Llamas avientan la tarde.
Nadie encontró destrozos, canicas, ostras,
en los entreveros del oleaje al final de la costa.
Nadie dijo nada cuando de alejarse a las playas se trataba.
Fuegos. De improviso se enumeran los episodios
donde la memoria regurgita sus dolores.
¿Acaso principie el candor, el ardid, el hallazgo
de un potrillo encuadrando el horizonte?
Vaguedad de la flora impunemente renaciendo.
Aquí, la aurora, renuente revienta los osarios
donde la esperanza reditúa sus afanes.
¿Acaso, un sorbo de miedo desespera la bulimia,
redarguya el tiempo sus pudorosos portales?
Leo de nuevo este poema donde la intentidad se abre y
donde la bella mezcla abre el silencio , se hace sombra en
un cielo de siembras desoladas. felicidades. una
intensa obra. luzyabsenta
 

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