Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
Silencios Devanados
iii.
Heridas de sol en las ventanas.
Paraguas recogen los silicios de la lluvia, los esquivan.
Agobian las calles los arroyuelos,
vierten la precisión de la ausencia.
Nadie ama las escenas donde el agua demacra las fronteras.
Aires de adiós estrujan las paredes
allí donde el grito es el fonema del instante.
¿Cuántas despedidas en estas aguas viajando rumorosas?
Indetenibles, arrastran
roturas de nostalgia, rizos de euforia,
un almizcle espontáneo plegado a alguna angustia,
algún excedente del sudor de dos cuerpos deseándose.
Enjambres de hojas soslevan la nostalgia, la afrentan.
El tórrido invierno escapa de estas frondas y paisajes.
iii.
Heridas de sol en las ventanas.
Paraguas recogen los silicios de la lluvia, los esquivan.
Agobian las calles los arroyuelos,
vierten la precisión de la ausencia.
Nadie ama las escenas donde el agua demacra las fronteras.
Aires de adiós estrujan las paredes
allí donde el grito es el fonema del instante.
¿Cuántas despedidas en estas aguas viajando rumorosas?
Indetenibles, arrastran
roturas de nostalgia, rizos de euforia,
un almizcle espontáneo plegado a alguna angustia,
algún excedente del sudor de dos cuerpos deseándose.
Enjambres de hojas soslevan la nostalgia, la afrentan.
El tórrido invierno escapa de estas frondas y paisajes.
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