pometeo
Poeta fiel al portal
Absurdos silencios nos dejo la mañana
de desayuno siniestro sobre la triste almohada.
Las aburridas flores de plástico del salón de la tele
se pudrieron de tanto regarlas.
La pasión no es mujer de costumbres
y se fugo por los huecos de las sabanas,
mientras dormíamos plácidamente
un domingo de misa de ocho funeraria.
Donde pusimos las instrucciones de este juego diabólico,
¿Cuando nos despertamos de nuevo? , que no me di ni cuenta.
Como se escurrió entre nuestras miradas que andábamos tan ciegos,
sin dejar una nota, ni un beso de mentira en el espejo.
de desayuno siniestro sobre la triste almohada.
Las aburridas flores de plástico del salón de la tele
se pudrieron de tanto regarlas.
La pasión no es mujer de costumbres
y se fugo por los huecos de las sabanas,
mientras dormíamos plácidamente
un domingo de misa de ocho funeraria.
Donde pusimos las instrucciones de este juego diabólico,
¿Cuando nos despertamos de nuevo? , que no me di ni cuenta.
Como se escurrió entre nuestras miradas que andábamos tan ciegos,
sin dejar una nota, ni un beso de mentira en el espejo.
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