cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Encuentro a una bella mujer en solitaria mesa,
paso a su lado, ella no mueve ni ojos ni cabeza.
Sumergida en pensamientos y en café
no sabe que desde que la veo, la empecé a querer.
Es el vivo retrato de un amor despechado
no mira el reloj: a nadie está esperando.
Cuento sus suspiros que se siguen agrupando,
sorbe de su taza, por fin ha respirado.
Algo en sus mejillas y en su mirada me está ablando
escucho sin que ella diga nada: Estoy esperando.
Dejó la barra y me situó frente a ella
pregunto y ella me convida su pieza.
Quiero hacer del verbo alarde
pero ella no está para esos trances.
Me dice con su postura que quiere compañía
más alguien sin preguntas, en armonía.
Pido al mesero otro café
y sonrío en silencio a esta mujer.
Ella empieza a agradecer
la comunicación sin nada hacer.
Desvío mi mirada hacia el atardecer
Siento en mi mano el roce de su ser.
Me invita con un gesto a que yo haga el resto
tomo aliento y levanto su mano para besar su piel.
Nos vamos caminando sin rumbo y sin prisa
ella continua respirando, ahora sin agonía.
Me dice que estaba esperando
el amor para toda una vida.
Entorno los ojos para verla en el crepúsculo
es tan peculiar su belleza que te trae y te lleva.
Asiente con la cabeza y me mata el apuro
de llevarla lejos, hacia donde no haya tristeza.
paso a su lado, ella no mueve ni ojos ni cabeza.
Sumergida en pensamientos y en café
no sabe que desde que la veo, la empecé a querer.
Es el vivo retrato de un amor despechado
no mira el reloj: a nadie está esperando.
Cuento sus suspiros que se siguen agrupando,
sorbe de su taza, por fin ha respirado.
Algo en sus mejillas y en su mirada me está ablando
escucho sin que ella diga nada: Estoy esperando.
Dejó la barra y me situó frente a ella
pregunto y ella me convida su pieza.
Quiero hacer del verbo alarde
pero ella no está para esos trances.
Me dice con su postura que quiere compañía
más alguien sin preguntas, en armonía.
Pido al mesero otro café
y sonrío en silencio a esta mujer.
Ella empieza a agradecer
la comunicación sin nada hacer.
Desvío mi mirada hacia el atardecer
Siento en mi mano el roce de su ser.
Me invita con un gesto a que yo haga el resto
tomo aliento y levanto su mano para besar su piel.
Nos vamos caminando sin rumbo y sin prisa
ella continua respirando, ahora sin agonía.
Me dice que estaba esperando
el amor para toda una vida.
Entorno los ojos para verla en el crepúsculo
es tan peculiar su belleza que te trae y te lleva.
Asiente con la cabeza y me mata el apuro
de llevarla lejos, hacia donde no haya tristeza.