*Sabrina*
Una niña gris
Resurgieron
letras en un mullir
de solitarias estrellas.
Se retuercen,
entre lenguas circenses
y onomatopeyas sagradas.
Sordas decisiones,
cuestan la efervescencia
del alba.
Mudos fantasmas
amordazan
la inquietud
de este patíbulo
encadenado.
Ennegrecidos instantes,
desde su pluma letárgica.
Índole de implícita tortura...
Entre cutículas
me siento
vacía
ilusorio arsénico
reinando la hoguera.
Su cabeza;
Miles de alfileres
danzantes
en mi cuerpo hemofílico.
Ya no sueño.
¿Alguna vez lo hice?
Mañana,
ausente
esquiva de soles.
Hipnótica,
eterna
resplandece
entre la orgía
de fugaces sombras.
Germinan versos,
en el segundo caótico
de otra arritmia
prolongando el ocaso.
Mi mente
enjuaga
hirientes porqués
contra inertes sustantivos.
Acompaña
el susurro
de abatidas alas,
por una utopía
de lejana sensatez.
Eyaculando
en senil demencia
hasta el último
sentimiento guardado...
Su narcótica mancha
se extiende en mí,
como cadena
de irrompible memorias,
abatiendo el insondable sosiego.
Espinas;
Horas
sin retazos,
sin gestos,
que acompañen este sufrir taciturno.
No soy ese pájaro
de vuelo prolongado
que perdió sus ansias.
Mi diáfano sentir,
volvió a quedar intacto
en el imputable
avispero de los días.
letras en un mullir
de solitarias estrellas.
Se retuercen,
entre lenguas circenses
y onomatopeyas sagradas.
Sordas decisiones,
cuestan la efervescencia
del alba.
Mudos fantasmas
amordazan
la inquietud
de este patíbulo
encadenado.
Ennegrecidos instantes,
desde su pluma letárgica.
Índole de implícita tortura...
Entre cutículas
me siento
vacía
ilusorio arsénico
reinando la hoguera.
Su cabeza;
Miles de alfileres
danzantes
en mi cuerpo hemofílico.
Ya no sueño.
¿Alguna vez lo hice?
Mañana,
ausente
esquiva de soles.
Hipnótica,
eterna
resplandece
entre la orgía
de fugaces sombras.
Germinan versos,
en el segundo caótico
de otra arritmia
prolongando el ocaso.
Mi mente
enjuaga
hirientes porqués
contra inertes sustantivos.
Acompaña
el susurro
de abatidas alas,
por una utopía
de lejana sensatez.
Eyaculando
en senil demencia
hasta el último
sentimiento guardado...
Su narcótica mancha
se extiende en mí,
como cadena
de irrompible memorias,
abatiendo el insondable sosiego.
Espinas;
Horas
sin retazos,
sin gestos,
que acompañen este sufrir taciturno.
No soy ese pájaro
de vuelo prolongado
que perdió sus ansias.
Mi diáfano sentir,
volvió a quedar intacto
en el imputable
avispero de los días.
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