Chiflada
Poeta recién llegado
Nadie lo vé.
Flotas, olvidas,
piensas, imaginas.
Se siente en el aire.
La felicidad del silencio.
Te calma, te llena de paz.
Tan serena, como la luna.
Sin desesperaciòn, ni agonìa,
invadida por la alegrìa y el sosiego.
De una esperanza tan grande como el amor,
que todo lo envuelve y lo cura.
Su mirada, fuerte y segura,
como sus pasos al caminar.
Se hace notar entre una multitud apagada,
llena de alegría y colores.
Un sentimiento indescriptible.
Por mi mente, muchos caminos, posibilidades.
Complicados a elegir; pero simples de tomar,
cuando se trata de su luz.
Luz que enceguece, como todo atardecer.
Embriagado en su ternura por su simple querer.
Fiel y leal, en su andar enriquece su pesar.
Embistiendo por todo aquello no dejar de soñar.
De su gran perseverancia y voluntad,
sin mirar atràs, un cielo tan extenso como inimaginable
donde un paraìso aguardarìa su llegada
la eterna y tan añorada semejanza
Flotas, olvidas,
piensas, imaginas.
Se siente en el aire.
La felicidad del silencio.
Te calma, te llena de paz.
Tan serena, como la luna.
Sin desesperaciòn, ni agonìa,
invadida por la alegrìa y el sosiego.
De una esperanza tan grande como el amor,
que todo lo envuelve y lo cura.
Su mirada, fuerte y segura,
como sus pasos al caminar.
Se hace notar entre una multitud apagada,
llena de alegría y colores.
Un sentimiento indescriptible.
Por mi mente, muchos caminos, posibilidades.
Complicados a elegir; pero simples de tomar,
cuando se trata de su luz.
Luz que enceguece, como todo atardecer.
Embriagado en su ternura por su simple querer.
Fiel y leal, en su andar enriquece su pesar.
Embistiendo por todo aquello no dejar de soñar.
De su gran perseverancia y voluntad,
sin mirar atràs, un cielo tan extenso como inimaginable
donde un paraìso aguardarìa su llegada
la eterna y tan añorada semejanza