Solaribus
Poeta veterano en el portal
El tenue recuerdo
del clamor de tu deseo
se teje en mi piel
como un ritual de aguas
con la seriedad de un niño
cuando juega
te amo
en el horizonte expandido
del hueco de mi noche
en el ojo de Dios
en el himno sonoro de tu olor
en el himno sonoro de tu olor
de mujer enamorada
vaciado en el vacío más hondo
de tus voces
es mucho más lo que estás
que lo que vago
solitario
por haberte extraviado
entre mis túneles
tu eco duerme inevitable
entre la garganta frutal
y el pasadizo de mi sangre seca
por eso la manera más amarga
de mentirme
cada vez que me duermo
como si no habitaras
en todos los silencios
y todas las preguntas
o acaso importara
—todavía—
llorar y perdonarnos como si acaso el nosotros
que yace
en este sendero sin huellas
pudiera juntar
alguna vez
nuestras sonrisas demacradas
pero te amo nuestras sonrisas demacradas
como campanas latidas
por pájaros gigantescos
entre galaxias infinitas
en la palabra total
definitiva
en mis pupilas
lo sé
no estaremos
en el último relámpago de la vida
pero no creo en el ahora ordinal
en que habitamos
cerrar los ojos
en el aroma tuyo
de mi memoria
es una Patria que me ampara
detrás de la sombra o de la luz
entre restos de símbolos marchitos
una estrella vela
tus manos dolientes
y tu pecho lastimado
te sigue
como una abeja en un camino
de naranjos florecidos
hasta el día en que el cenit
nos atreviese el cuerpo
y la mente sea una fragua
con la memoria del cielo
silvestre y dorada
como un alba que no acabe
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