Simple forma de expresarte...
Me cobijo entre las letras de mis versos,
recorriendo cada parte de un recuerdo,
la silueta de tus labios como sombra entre los vientos,
es la frenesí que acompaña mi alocado sentimiento,
es tanto como te quiero, como te adoro mi dulce verso,
tanto me elevo cuando de cerca me roza tu cuerpo.
Es que el amor no tiene destino,
no tiene la hora fija para ese enamoramiento,
no nace el día planeado, y no se mantiene encarcelado,
es que mi amor es libre, por eso te canto entre pensamientos,
porque así te amo mi vida, tan libre, como los mares desiertos,
errantes, imponentes y sueltos.
¿Y cómo no he de sentirte? Sin quererlo te siento,
¿y cómo no he de extrañarte? Si te apareces en mis pensamientos,
ahora no dudes ni temas, porque pecado no ha sido amarte,
pecado es no soltarte, es con mi mirada agobiarte,
no prentendo convertirte en mi profuga cautiva,
más no olvidarte como como profuga clandestina.
¿Y quién me prohibe quererte?
¿Y quién me prohibe robarte los besos en una noche indecente?
Y de ser así sólo me lo prohibe la muerte,
el corazón azulado aún se mantiene latente,
con la pasión existente y las ganas de tu piel por siempre,
así me despido; por siempre tu fugaz corazón libre y errante.
Simplemente codiblue
Me cobijo entre las letras de mis versos,
recorriendo cada parte de un recuerdo,
la silueta de tus labios como sombra entre los vientos,
es la frenesí que acompaña mi alocado sentimiento,
es tanto como te quiero, como te adoro mi dulce verso,
tanto me elevo cuando de cerca me roza tu cuerpo.
Es que el amor no tiene destino,
no tiene la hora fija para ese enamoramiento,
no nace el día planeado, y no se mantiene encarcelado,
es que mi amor es libre, por eso te canto entre pensamientos,
porque así te amo mi vida, tan libre, como los mares desiertos,
errantes, imponentes y sueltos.
¿Y cómo no he de sentirte? Sin quererlo te siento,
¿y cómo no he de extrañarte? Si te apareces en mis pensamientos,
ahora no dudes ni temas, porque pecado no ha sido amarte,
pecado es no soltarte, es con mi mirada agobiarte,
no prentendo convertirte en mi profuga cautiva,
más no olvidarte como como profuga clandestina.
¿Y quién me prohibe quererte?
¿Y quién me prohibe robarte los besos en una noche indecente?
Y de ser así sólo me lo prohibe la muerte,
el corazón azulado aún se mantiene latente,
con la pasión existente y las ganas de tu piel por siempre,
así me despido; por siempre tu fugaz corazón libre y errante.
Simplemente codiblue