Solaribus
Poeta veterano en el portal
De todas las constelaciones,
es decir,
de cada estrella encadenada
a su destino de luz,
me quedo con tu sonrisa
para entender mi destino
de volcán encendido
y cielo solitario.
Y de todos los océanos del universo,
los visibles e invisibles,
me quedo con tus lágrimas
para que rieguen la selva de mis besos,
las caricias aladas de mi cuerpo
sobre tu cuerpo
y esta música de corazón
para siempre adolescente.
Y bebiendo de a sorbos el rocío
de estas horas mustias
te traigo hasta mí como en
pétalos de noche
para unirte a mis ojos,
para saberte en las venas,
para latir en tu infancia
y que cortes flores
en los valles de mi alma
y adornes tu pelo de niña
como quieras.
Y es que ya no hay caminos
si no voy de tu mano.
Ni colibríes sin tus labios
que le den belleza
a la flor más humilde.
Ni Reinas Azucenas
sin tu calor de primavera.
Ni silencio que no ame
a la espera de tus voces.
es decir,
de cada estrella encadenada
a su destino de luz,
me quedo con tu sonrisa
para entender mi destino
de volcán encendido
y cielo solitario.
Y de todos los océanos del universo,
los visibles e invisibles,
me quedo con tus lágrimas
para que rieguen la selva de mis besos,
las caricias aladas de mi cuerpo
sobre tu cuerpo
y esta música de corazón
para siempre adolescente.
Y bebiendo de a sorbos el rocío
de estas horas mustias
te traigo hasta mí como en
pétalos de noche
para unirte a mis ojos,
para saberte en las venas,
para latir en tu infancia
y que cortes flores
en los valles de mi alma
y adornes tu pelo de niña
como quieras.
Y es que ya no hay caminos
si no voy de tu mano.
Ni colibríes sin tus labios
que le den belleza
a la flor más humilde.
Ni Reinas Azucenas
sin tu calor de primavera.
Ni silencio que no ame
a la espera de tus voces.
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