dejo
en el ropero de mi alma
la percha de agua, del beso
que fue turbio
maternal de las mañanas, los reconocimientos
la muerte
con
el instinto, se ansiaba. Venga va
serán
los melocotones del pueril
como un beso de esparto -pensaba-
¡pero no!
los nudos no eran simples enredos
nudos eran en la madera
con jinetes de fuego
de esos
que se dejan al mas adrede, de su corazón
y
dejan
una costumbre que me niega
simplemente: dejo
dejo su septiembre
en
los tinteros de en mi enero
se calzó uno aguijones
y
salio corriendo, por la yema de mis dedos.
en el ropero de mi alma
la percha de agua, del beso
que fue turbio
maternal de las mañanas, los reconocimientos
la muerte
con
el instinto, se ansiaba. Venga va
serán
los melocotones del pueril
como un beso de esparto -pensaba-
¡pero no!
los nudos no eran simples enredos
nudos eran en la madera
con jinetes de fuego
de esos
que se dejan al mas adrede, de su corazón
y
dejan
una costumbre que me niega
simplemente: dejo
dejo su septiembre
en
los tinteros de en mi enero
se calzó uno aguijones
y
salio corriendo, por la yema de mis dedos.