Simplemente, Madre...

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Nunca vi
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre
Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida para apuntalar nuestras agitadas vidas
Sol, que alumbró nuestros inocentes corazones, cuando
poco a poco... lentamente crecíamos
Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia
Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia siendo niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela
en el crudo invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva nuestros nombres

Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos

cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos
y una tangible consistencia
a nuestros pies


Así... pasaron los años...
Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te sofoca y te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre... alzamos el vuelo !
¡ La vida nos alejó de repente !
¡ Y tus brazos ya no nos pueden alcanzar !


Para abrazarnos

como siempre

como siempre.












Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,

y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Te requeremos mamá, y si al emigrar.. hemos sido la causa de
tus lágrimas; no imaginas el dolor, que ha sido recomenzar una
vida... pero sin compartirla contigo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Eva
y...
Augusto


Tus nietos:
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky










 
Última edición:
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Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueño, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes, en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Ayyyyyy Iván qué maravillosos versos dedicas a tu queridísima madre, y es que madre solo hay una y mientras esté viva hay que entregarle todo el cariño que como hijo de ella has recibido. Me emocionan el alma cada uno de tus versos, ayyy qué felicidad más grande es tenerla a tu lado. Miles de besos querido amigo y otros mil para tu querida mamá.....muáááááackssssss.... y requetemuáááááckssssss....
 
Gracias Lomita... este poema ciertamente es personal, mi madre cumple dentro de poco,
100 años... y yo me encuentro tan lejos... le adelanto pues un pequeño reconocimiento
que brota del corazón. Gracias por ser tan especial compañera.... gracias en verdad.
Tu amigo:
 
Estimado Poeta, es un gusto poder llegar hsta estos sentidos versos dedicados a tu Madre, espero que los puedas leer y hacerle sentir de algún modo el inmenso agradecimiento por el amor con lo que los ha criado y brindándoles esas alas que nos permiten a los hijxs poder volar y ser lo que somos como seres humanos. Me ha tocado la vibra del alma leer tu poema.
Mis saludos cordiales para ti.
 
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Nunca vi...
A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky


Mi estimado Iván, esta dedicatoria es una obra maravillosa porque refleja el amor mas puro,
lo has bordado en oro y plata, lindo te ha quedado.
Espero y deseo que llegue hasta ella tan tierna caricia de sus hijos, me has conmovido mucho,
yo extraño a la mía y le hablo en poesía, creo que ella en el cielo me escucha y me abraza.
Felicidades, un abrazo.
 
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A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Un poema que rinde un tributo por demás merecido para ese ser que desde el vientre te cargó con amor y que siendo niño , adolescente y aún adulto estoy por demás segura que sigue guiando tus pasos con sus oraciones y su Bendición para ti y cada uno de sus hijos y familia.
Conmueven tus versos merecidos para tu adorable mamá Gitano, mis respetos para tan bonito y merecido homenaje y mucho más para ese ser tan especial en tu vida todas las Bendiciones que ella se merece se las envió con toda sinceridad.
Un beso para ella y mucha luz para ti, un cálido saludo de Ana.
 
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A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Emocionante obra dedicada a la madre, verla en la distancia y anudar
todos esos recuerdos que son muecas de sensibilidad amorosa. el poema
produce una emocion especial sin olvidar una frescura sincera e intimista.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
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A un ser tan consistente y dulce como tú / Madre


Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky

Excelente dedicatoria, querido amigo Iván, plena de arte y sentimiento... siempre un placer didáctico saber de tu obra, enhorabuena. Toda mi admiración y afecto. Un abrazo, felices días.
 
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Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Bello y merecido reconocimiento a Doña Pascuala. Visítala que el tiempo corre y no regresa. A por un abrazo de esos que endulzan el alma. Un gusto pasar, Saludos.
Azalea.
 
Mi querida Anita, siempre te he dicho... que, eres especial... porque siempre trasciende en ti la grandeza
de tu siempre humano corazón... No te miento si te digo, que te aprecio... por lo que eres, con tu poesía, y
por lo que haces... con tus actos.
Afectuosamente:
 
Mis mejores deseos para su mamá y para vd Amigo Iván Terranova. No deje de verla en cuanto pueda. La distancia aveces cuenta como a mi también me ocurre. Pero el encuentro es más intenso. El cariño de una madre los cuidados que nos prodiga siempre merecen nuestras bendiciones personales. Me auno a ese sentir tan plural y humano de todo hijo. Que esos cien años los lleve con mucha alegría y orgullo. Disfruten de esa celebración. Tan merecida. Un saludo cordial amigo poeta Iván Terranova Cruz.
 
Humanamente dadivosa, y linda como siempre... mi querida Anamer; Gracias en verdad
por llegar con tan primorosa predisposición. para con su amigo Iván. Un abrazo y un besito
fraterno también, con todo el respeto que se merece compañera.
Cordialmente:
 
Pues, qué le puedo decir... Maestro Luzyabsenta... no me queda otra que tan solo gracias; porque realmente
esta entrega representa algo realmente muy personal, para quien escribe.....
Gracias en verdad. Lo saluda:
Agradecido siempre por tus lineas, en lo personal has alcanzado esa
sutilidad para entregar esos destellos de amor que siempre estan
presente frente a la vitalidad que reprenta la madre. saludos
amables de luzyabsenta
 
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Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Un verdadero/hermoso/sublime homenaje, al ser tan amado como es/fué una madre . Un poema hecho con mucha delicadeza. Agradable la lectura. Un cordial saludo..
 
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Angel bello, que has brindado y aún brindas desde la
distancia tu vida
para apuntalar nuestras vidas

Sol que alumbró nuestros inocentes sueños, cuando poco
a poco... lentamente crecimos

Arbol dadivoso, quien a pesar de las tormentas
siempre nos brindaste la placidez de tu mágica presencia

Sé, del calor de tus ansias / sé de tus lágrimas furtivas
rodando por tu frente...
Yo caminé contigo abrazando nuestra húmeda indigencia
cuando niño
Cuando nos abrigábamos al calor de una vela en el crudo
invierno de nuestras vidas

Sé, de esa cruz que has cargado en tus hombros
y que lleva
nuestros nombres


Aún así...
tu humildad y tu paciencia creció como los
juncos, y nos
cociste alas fuertes en el alma, en las manos y en los ojos

Así... pasaron los años...

Y... hoy, en un rincón de la pequeña casa que nos vio crecer
Sentada en tu sillón, nos lloras... esperando que lleguemos
Mirando esa cruda realidad que te envuelve...
Ya no trinan a tu lado las voces de los niños inocentes

¡ Oh, Madre...!
porque alzamos el vuelo... y tus brazos no nos alcanzan más
para abrazarnos, como siempre







Un merecido reconocimiento a quien nos ha brindado su vida,
y... aún sigue latiendo en la distancia. Doña Pascuala Salcedo.
Tus hijos:
Dalila
Pablo
Augusto

Tus nietos:
Eva
Luis
Graciela
Oscar
y Vicky
Doña Pascuala hizo de ti un buen hombre, y su lista es larga. Saludos cordiales, Iván.
 

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