Berta Gonzalez García
Poeta recién llegado
SIMPLEMENTE
Desnúdate; deja que te mire.
No temas a mis ojos que desean
explorar todo tu cuerpo, su espesura,
sus montes y sus playas y que esperan
lograr un desenlace de locura.
Acércate; deja que te sienta.
Envuélveme en tus alas plateadas
descubriendo en mis manos el rocío
que buscan en tu cuerpo la mañana
atrapada en un sueño ¡ tan dormido !
Bésame; deja que me queme.
Que me abrase en un ardiente abrazo
ansioso de fundirse en el momento
en el que hallemos el mas corto espacio
que podamos alcanzar entre dos cuerpos.
Ámame; deja que me entregue.
Rompe las mas íntimas fronteras
caminando hacia mis aguas cristalinas
con febríl paso que funda las barreras,
que no quede virginal ninguna esquina.
Despídete; deja que te olvide.
No construyas una sombra en mi presente.
Deslízate bajo la puerta, suave, lento,
de puntillas continúa tu camino
antes de que dude lo que siento.
No temas a mis ojos que desean
explorar todo tu cuerpo, su espesura,
sus montes y sus playas y que esperan
lograr un desenlace de locura.
Acércate; deja que te sienta.
Envuélveme en tus alas plateadas
descubriendo en mis manos el rocío
que buscan en tu cuerpo la mañana
atrapada en un sueño ¡ tan dormido !
Bésame; deja que me queme.
Que me abrase en un ardiente abrazo
ansioso de fundirse en el momento
en el que hallemos el mas corto espacio
que podamos alcanzar entre dos cuerpos.
Ámame; deja que me entregue.
Rompe las mas íntimas fronteras
caminando hacia mis aguas cristalinas
con febríl paso que funda las barreras,
que no quede virginal ninguna esquina.
Despídete; deja que te olvide.
No construyas una sombra en mi presente.
Deslízate bajo la puerta, suave, lento,
de puntillas continúa tu camino
antes de que dude lo que siento.
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