Para qué extrañarte,
para qué mi estrategia de esperarte,
para qué el vino blanco en tu mesa,
para qué las velas y gladiolos;
para qué mi engañosa tristeza.
Por qué tu cuadro intacto,
en el atril discreto aún montado;
los pinceles defraudados,
como yo, enamorados.
Para qué extrañarte,
para qué tus llaves,
escondidas bajo la maceta,
tu manta tras la puerta,
tus pantuflas ordenadas;
y cada noche,
a fuera del baño puestas;
acomodadas
Para qué esperarte,
si no mencionaste día de regreso,
por qué de ti estar preso;
pero por qué este amarte.
para qué mi estrategia de esperarte,
para qué el vino blanco en tu mesa,
para qué las velas y gladiolos;
para qué mi engañosa tristeza.
Por qué tu cuadro intacto,
en el atril discreto aún montado;
los pinceles defraudados,
como yo, enamorados.
Para qué extrañarte,
para qué tus llaves,
escondidas bajo la maceta,
tu manta tras la puerta,
tus pantuflas ordenadas;
y cada noche,
a fuera del baño puestas;
acomodadas
Para qué esperarte,
si no mencionaste día de regreso,
por qué de ti estar preso;
pero por qué este amarte.
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