Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La noche ángel médico
del mundo no servil,
proyecta sobre pupilas de fuego unas vitrinas con espuelas de indiferente reflejo
traído desde el son desnudo
de la partitura rajada
en gajos maniquís vestición de un enjambre de dudas que nos hace sangrar por dentro como
uvas, perlas del vino balandro de vaivenes pulmonados pálpitos de
hienas del dolor infecto
robándonos la salinidad, el bronce metalizado del sabor sanguíneo.
Hierro de minas profundos orificios del cuerpo por donde la hormiga deserta.
Y escribe en la blanca almohada de su celda
Dónde está el mecenazo de este invierno que me capitula a la incubación
del rostro, sin rostro.
Mandato sin cara.
Búsqueda del premio
sin alas.
del mundo no servil,
proyecta sobre pupilas de fuego unas vitrinas con espuelas de indiferente reflejo
traído desde el son desnudo
de la partitura rajada
en gajos maniquís vestición de un enjambre de dudas que nos hace sangrar por dentro como
uvas, perlas del vino balandro de vaivenes pulmonados pálpitos de
hienas del dolor infecto
robándonos la salinidad, el bronce metalizado del sabor sanguíneo.
Hierro de minas profundos orificios del cuerpo por donde la hormiga deserta.
Y escribe en la blanca almohada de su celda
Dónde está el mecenazo de este invierno que me capitula a la incubación
del rostro, sin rostro.
Mandato sin cara.
Búsqueda del premio
sin alas.