Se suicidan las gotas de lluvia en mis pestañas
al sentir la pisada ausente de tu presencia
que me acompaña en silencio.
En los ojos de la noche se quiebra mi dolor
y en el rincón de mis pupilas
se apaga el fuego encendido de sonrisas
y de insomnes horas compartidas.
Sin decir adiós
dejo partir la esperanza de oír tu voz.
Callada seguiré el ritmo de tu alma
y cual estrella celestial
iluminaré tu camino
para que halles la alegría y el amor.
Última edición: