miguel sponza rafael
Poeta fiel al portal
Entre la incandescencia de la luz del diamante y la oscuridad del carbón
donde se refresca el astro, alli en frente, una fiebre sal de labios del mar acariciada por un viento marino me sumergia en la orilla ahogado en un sueño.
Despierta la playa transformada, tiempo, mente y lugar tocado por una hada
mano tibia y tierna paseaba mi pecho, soles y sombras solo era su rostro
nautica rosa, humeda boca rozaba mi oido, su rocio marino decía me extrañas.
Un suspiro evaporaba mi pecho, y en sus alas grabadas decía, en cuantos universos eh buscado tu lecho.
Y es que sali del presente y tu del pasado, cuanto lo siento mi amor, para nosotros no hubo futuro.
Nos besamos ardientemente fundiendonos, entre el sol, el mar y la arena
condenados a playas solitarias, amor sin dimensión, como dos almas en pena.
donde se refresca el astro, alli en frente, una fiebre sal de labios del mar acariciada por un viento marino me sumergia en la orilla ahogado en un sueño.
Despierta la playa transformada, tiempo, mente y lugar tocado por una hada
mano tibia y tierna paseaba mi pecho, soles y sombras solo era su rostro
nautica rosa, humeda boca rozaba mi oido, su rocio marino decía me extrañas.
Un suspiro evaporaba mi pecho, y en sus alas grabadas decía, en cuantos universos eh buscado tu lecho.
Y es que sali del presente y tu del pasado, cuanto lo siento mi amor, para nosotros no hubo futuro.
Nos besamos ardientemente fundiendonos, entre el sol, el mar y la arena
condenados a playas solitarias, amor sin dimensión, como dos almas en pena.