danie
solo un pensamiento...
Desbaratada esta la noche,
los arpegios de los ángeles no se oyen en el silente,
las sombras lloran tristes
y se funde en el solitario lecho que contempla tu éxodo.
La luna no consigue el preciado consuelo
y transita noctámbula en la arista de una lágrima
que fluye de mis ojos con despecho.
Manto gris que deja un abrojo
clavado como estalagmita de acero en mi pecho.
Intento escribir un poema para llegarte al corazón,
para demostrarte lo que vale nuestro amor,
pero el verso no florece
y el poema se ahoga en aguas oscuras,
congeladas por el hielo de la soledad.
La pluma se escarcha
y la tinta se pierde en los recovecos de un adiós,
en el rush carmesí de unos besos
que se los llevo el viento,
y el verso no florece
El cielo no se viste con sus brillantes estrellas,
los astros nos están de gala;
esta noche el dolor ahuyentó a los sueños,
petrificó el canto de las cigarras,
y el verso no florece
y la noche taciturna se enmudece
como acople del desolado roce de una era ferviente,
busco desesperado una minúscula onza de esperanza,
la estampa de un rizo de tu cabello,
la luz doncel de tu sonrisa
o el rosáceo de tu mejilla,
pero es en vano buscar,
te fuiste y sé que no volverás,
y el verso no florece,
y la musa no aparece.
los arpegios de los ángeles no se oyen en el silente,
las sombras lloran tristes
y se funde en el solitario lecho que contempla tu éxodo.
La luna no consigue el preciado consuelo
y transita noctámbula en la arista de una lágrima
que fluye de mis ojos con despecho.
Manto gris que deja un abrojo
clavado como estalagmita de acero en mi pecho.
Intento escribir un poema para llegarte al corazón,
para demostrarte lo que vale nuestro amor,
pero el verso no florece
y el poema se ahoga en aguas oscuras,
congeladas por el hielo de la soledad.
La pluma se escarcha
y la tinta se pierde en los recovecos de un adiós,
en el rush carmesí de unos besos
que se los llevo el viento,
y el verso no florece
El cielo no se viste con sus brillantes estrellas,
los astros nos están de gala;
esta noche el dolor ahuyentó a los sueños,
petrificó el canto de las cigarras,
y el verso no florece
y la noche taciturna se enmudece
como acople del desolado roce de una era ferviente,
busco desesperado una minúscula onza de esperanza,
la estampa de un rizo de tu cabello,
la luz doncel de tu sonrisa
o el rosáceo de tu mejilla,
pero es en vano buscar,
te fuiste y sé que no volverás,
y el verso no florece,
y la musa no aparece.
