alenairam
Poeta recién llegado
En la espesura de noche,
cuando todas las criaturas
persiguen el espectro del sueño,
yo me incorporo, canto un momento
y sufro después.
Puedo fatigarme, más nunca moriré.
No te me opongas mencionando leones,
mi alma no sabe temerle a la tierra
no me aconsejes,
pues las calamidades han abierto mi corazón.
No hables del desierto.
Estuve aquí desde el principio,
y aquí estoy aun,
y aquí me quedare hasta el fin del mundo,
pues no hay final para mi ser transitado de dolor.
Vague por el cielo infinito,
flote en el firmamento ;
pero aquí estoy, prisionero de la maldición.
Escuche las enseñanzas de Confucio,
sin embargo aquí estoy, existiendo con ignorancia y herejía.
Estaba en el Sinai cuando Jehová se acerco a Moisés,
vi. los milagros del Nazareno en el Jordán.
Sin embargo aquí estoy, prisionero del desconcierto.
Fui testigo del poder de Babilonia,
supe la gloria de Egipto,
sin embargo he demostrado la debilidad
y la tristeza de tales logros.
Ahonde sobre los profetas de Palestina,
sin embargo, aun busco la verdad.
Encontré sabiduría en la India apacible,
escuche todo lo que puede escucharse,
sin embargo mi corazón es sordo y ciego.
Mi mente esta colmada, pero mi corazón vacío.
Mi sangre es añosa, pero mi corazón es un infame.
Ansió envejecer, pero estuve aquí desde el principio
y aquí estoy aun.
Soy la morada de la verdadera fortuna,
y el origen del placer,
soy la exaltación del poeta.
Me revele a Adán a través de Eva,
y el exilio fue mi destino.
Me revele a Salomón,
y colmo con mi presencia.
Sonreí a Helena y por ella se destruyo Troya.
Corone a Cleopatra y domino el valle del Nilo.
Soy como los siglos,
construyen hoy, destruyen mañana.
Soy como un dios, que crea y derriba.
Soy más tierno que el suspiro de una violeta,
soy más violento que la tempestad.
No me seducen los regalos,
la partida no me entristece,
la pobreza no me persigue,
los celos no prueban mi conciencia,
la locura no me evidencia.
Soy la verdad implorando verdad.
¡Que ironía!
Pero la ironía es la forma de lo paradójico,
paradójico es todo cuanto es bueno y malo a la ves.
La ironía es la conciencia de la agilidad eterna,
del caos infinitamente lleno.
Estoy cansado ¿ dé que? no lo se,
de cada cosa quizás, todo me es viejo,
parece que todo se moviese en un aire neblinoso
con una tediosa lentitud.
Y que cada cosa se refleja
con penosa indiferencia en mi alma,
inmóvil como en un espejo,
cubierto por una capa de polvo gris.
Pero oíd, el trueno esparce un rumor
de caballeros lanzados a los montes,
el sueño enturbia los pajares,
el silencio crece en el pecho.
PARA TODOS TIENE LA MUERTE UNA MIRADA,
MÁS A MI NO ME MIRA, NO ME TOCA.
SOY EL MÁS BAJO DE LOS INSTINTOS O QUIZÁS
EL MÁS SUBLIME DE LOS SENTIMIENTOS
cuando todas las criaturas
persiguen el espectro del sueño,
yo me incorporo, canto un momento
y sufro después.
Puedo fatigarme, más nunca moriré.
No te me opongas mencionando leones,
mi alma no sabe temerle a la tierra
no me aconsejes,
pues las calamidades han abierto mi corazón.
No hables del desierto.
Estuve aquí desde el principio,
y aquí estoy aun,
y aquí me quedare hasta el fin del mundo,
pues no hay final para mi ser transitado de dolor.
Vague por el cielo infinito,
flote en el firmamento ;
pero aquí estoy, prisionero de la maldición.
Escuche las enseñanzas de Confucio,
sin embargo aquí estoy, existiendo con ignorancia y herejía.
Estaba en el Sinai cuando Jehová se acerco a Moisés,
vi. los milagros del Nazareno en el Jordán.
Sin embargo aquí estoy, prisionero del desconcierto.
Fui testigo del poder de Babilonia,
supe la gloria de Egipto,
sin embargo he demostrado la debilidad
y la tristeza de tales logros.
Ahonde sobre los profetas de Palestina,
sin embargo, aun busco la verdad.
Encontré sabiduría en la India apacible,
escuche todo lo que puede escucharse,
sin embargo mi corazón es sordo y ciego.
Mi mente esta colmada, pero mi corazón vacío.
Mi sangre es añosa, pero mi corazón es un infame.
Ansió envejecer, pero estuve aquí desde el principio
y aquí estoy aun.
Soy la morada de la verdadera fortuna,
y el origen del placer,
soy la exaltación del poeta.
Me revele a Adán a través de Eva,
y el exilio fue mi destino.
Me revele a Salomón,
y colmo con mi presencia.
Sonreí a Helena y por ella se destruyo Troya.
Corone a Cleopatra y domino el valle del Nilo.
Soy como los siglos,
construyen hoy, destruyen mañana.
Soy como un dios, que crea y derriba.
Soy más tierno que el suspiro de una violeta,
soy más violento que la tempestad.
No me seducen los regalos,
la partida no me entristece,
la pobreza no me persigue,
los celos no prueban mi conciencia,
la locura no me evidencia.
Soy la verdad implorando verdad.
¡Que ironía!
Pero la ironía es la forma de lo paradójico,
paradójico es todo cuanto es bueno y malo a la ves.
La ironía es la conciencia de la agilidad eterna,
del caos infinitamente lleno.
Estoy cansado ¿ dé que? no lo se,
de cada cosa quizás, todo me es viejo,
parece que todo se moviese en un aire neblinoso
con una tediosa lentitud.
Y que cada cosa se refleja
con penosa indiferencia en mi alma,
inmóvil como en un espejo,
cubierto por una capa de polvo gris.
Pero oíd, el trueno esparce un rumor
de caballeros lanzados a los montes,
el sueño enturbia los pajares,
el silencio crece en el pecho.
PARA TODOS TIENE LA MUERTE UNA MIRADA,
MÁS A MI NO ME MIRA, NO ME TOCA.
SOY EL MÁS BAJO DE LOS INSTINTOS O QUIZÁS
EL MÁS SUBLIME DE LOS SENTIMIENTOS