harry-manback
Poeta recién llegado
Amo la totalidad de lo que representas, tus venas al aire, mi soledad en esteras.
Amo la totalidad del ser que constituyes a la vista de los menajes persas.
Amo el carrusel del prodigio, que me regalas cuando cantas al mar y a las otras mórbidas parcelas.
Amo el cultivo de tus haciendas que además regala agua al desierto de mis sospechas, para hacer brotar flores de múltiples colores, sin escalas de historias muertas.
Que no se detenga tu aliento, que siga alimentado otros mundos con sus emanaciones, iluminando todas las oquedades e imaginarias perlas.
Que no palpite la amenaza del alba pues hemos encontrado la mutua correspondencia, recordando y olvidando la espuma, a la par todas las penas.
Una cosa representas, con cierta palabra iluminas y con la misma los ojos ajenos cierras.
Una cosa yo predigo, la gloria de tu cuerpo, las alas de tu destino, y las huellas de tus pasiones terrenas.
En tu cama haremos un nido, del que brote el manantial de la buenaventura, en donde no quepa más el camino que se tropieza con la piel de la tierra.
En tu cama chocaran las galaxias de mi nombre y el tuyo, formaran una nueva ciénega: la de los poetas caídos, la de las ilusiones completas.
La visión que me concedes vuelve fértiles mis áridas tierras, para mi alma en el vacío, eres nueva hierba que cubre los desiertos y acaricia la ofrenda de olas serenas.
La noción de mis caprichos, arden ahora en tu hoguera, y la premura de mi destino pende ahora de la línea que separa al espacio de tus siluetas.
De tu corazón bebo los colores puros, en especial el rojo y el negro, para sobrescribir los escalafones de estrellas en cada uno de mis gustos, ahora sin nubarrones, sin medios tonos, y sin escalas de lunas llenas
Amo la totalidad del ser que constituyes a la vista de los menajes persas.
Amo el carrusel del prodigio, que me regalas cuando cantas al mar y a las otras mórbidas parcelas.
Amo el cultivo de tus haciendas que además regala agua al desierto de mis sospechas, para hacer brotar flores de múltiples colores, sin escalas de historias muertas.
Que no se detenga tu aliento, que siga alimentado otros mundos con sus emanaciones, iluminando todas las oquedades e imaginarias perlas.
Que no palpite la amenaza del alba pues hemos encontrado la mutua correspondencia, recordando y olvidando la espuma, a la par todas las penas.
Una cosa representas, con cierta palabra iluminas y con la misma los ojos ajenos cierras.
Una cosa yo predigo, la gloria de tu cuerpo, las alas de tu destino, y las huellas de tus pasiones terrenas.
En tu cama haremos un nido, del que brote el manantial de la buenaventura, en donde no quepa más el camino que se tropieza con la piel de la tierra.
En tu cama chocaran las galaxias de mi nombre y el tuyo, formaran una nueva ciénega: la de los poetas caídos, la de las ilusiones completas.
La visión que me concedes vuelve fértiles mis áridas tierras, para mi alma en el vacío, eres nueva hierba que cubre los desiertos y acaricia la ofrenda de olas serenas.
La noción de mis caprichos, arden ahora en tu hoguera, y la premura de mi destino pende ahora de la línea que separa al espacio de tus siluetas.
De tu corazón bebo los colores puros, en especial el rojo y el negro, para sobrescribir los escalafones de estrellas en cada uno de mis gustos, ahora sin nubarrones, sin medios tonos, y sin escalas de lunas llenas