No tengo esperanza, ni objetivo;
ni puerto alguno al que arribar,
mas no tengo otro destino,
que el de la sigilosa muerte esperar.
No tengo ya fuerzas ni sentimiento;
ya nada me queda por dejar,
nada tengo ni nada soy en este mundo,
sino solamente tristeza y humildad.
No tengo ganas de probar suerte,
ni claridad que me dé seguridad,
mas ya nada deseo ni anhelo,
sino la mano de la oscura muerte tocar.
No, no existe alegría ni ha existido,
ni amor ni deseo, tan solo oquedad,
mas en el silencio de mi alma,
el silencio y el olvido dan paso a ganar.
Y sin alegría ni huella que dejar,
¿acaso es lavida un estar?
¿acaso es el alma quien desea descansar?
¿o es el eco del sufrimiento poder dejar?
Si nada soy y nada deseo,
si mi alma llora por no poder paso dar,
¿para qué perder un minuto más de tiempo,
y dejar este mundo sin dar marcha atrás?
ni puerto alguno al que arribar,
mas no tengo otro destino,
que el de la sigilosa muerte esperar.
No tengo ya fuerzas ni sentimiento;
ya nada me queda por dejar,
nada tengo ni nada soy en este mundo,
sino solamente tristeza y humildad.
No tengo ganas de probar suerte,
ni claridad que me dé seguridad,
mas ya nada deseo ni anhelo,
sino la mano de la oscura muerte tocar.
No, no existe alegría ni ha existido,
ni amor ni deseo, tan solo oquedad,
mas en el silencio de mi alma,
el silencio y el olvido dan paso a ganar.
Y sin alegría ni huella que dejar,
¿acaso es lavida un estar?
¿acaso es el alma quien desea descansar?
¿o es el eco del sufrimiento poder dejar?
Si nada soy y nada deseo,
si mi alma llora por no poder paso dar,
¿para qué perder un minuto más de tiempo,
y dejar este mundo sin dar marcha atrás?