La medialuna irradia un pasto funesto de veneno inicuo,mientras el castillo medieval se va desintegrando a golpe de eco quejumbroso por las almas en pena que moran tras la cortina del sueño vaporoso.Un héroe se acerca apesadumbrado al monte pelado,donde ritos iniciados en loor de Satanás ha tiempo que remitieron;por la falta de sangre joven que se fue pudriendo con el paso presuroso de los siglos.Del firmamento ennegrecido por las cuitas de una sideral diosa,que porta en su seno un rosario de mugrientas calaveras,caen cometas que al salpicar a las casas fantasmales de los viejos lugareños que,en espectros mortuorios se transfiguraron,arden al son de una musicalidad macabra que enloquece al Dios creador de todo lo dado y hecho en siete espeluznantes días.Y es que ahora no hay futuro para la humanidad;la cual se desintegró cuando dio soberbia la espalda,a la incólume esperanza de manos ateridas de frío y encharcadas de sangre impura.