Por el gusto de sobrevivir
y de no hacerle fácil el camino
a la huestes del derrumbe
a mi alma encomendé:
resistir embates
a mis ojos ordené:
abrirse
y a través de ellos
ver la vida cruda.
Borre la frontera
donde la muerte hace olas
mis sentimientos fueron
sonidos escondidos en caracolas
mis miedos
luces de barcos lejanos
mis sueños,
aun no se que hacer con mis sueños
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