Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se me acabó la piedra del mechero
una noche del mes de febrero
a las cuatro de la madrugada,
acababas de irte envuelta en lágrimas
despues de decirme que no volverías,
que me amabas pero que no querías
seguir conmigo porque sufrías.
Empezó a caer un lluvia fina,
yo esperaba debajo de una cornisa
a algún fumador que me salvara,
me dieron fuego y mis latidos se atenuaron,
en cada calada me fumaba un recuerdo nuestro,
parecia, en aquella esquina, un pollito mojado,
frágil, indefenso, sin respuestas,
caminé toda la noche por un laberinto,
en circulos, sin encontrar la salida.
una noche del mes de febrero
a las cuatro de la madrugada,
acababas de irte envuelta en lágrimas
despues de decirme que no volverías,
que me amabas pero que no querías
seguir conmigo porque sufrías.
Empezó a caer un lluvia fina,
yo esperaba debajo de una cornisa
a algún fumador que me salvara,
me dieron fuego y mis latidos se atenuaron,
en cada calada me fumaba un recuerdo nuestro,
parecia, en aquella esquina, un pollito mojado,
frágil, indefenso, sin respuestas,
caminé toda la noche por un laberinto,
en circulos, sin encontrar la salida.