Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy,
no tengo ya más imagen.
La mía,
la real,
se ha desvanecido por los látigos del malvado sol
que se ha encargado de que nadie sepa
de mí.
Me ha quitado mi identidad,
mi esperanza y ganas de vivir.
Por último, hasta quien solía ser.
Pregunté al destino si había alguien
que pudiera prestarme su rostro,
pues los desaparecidos nunca poseemos uno
pues queman nuestros rostros con olvido.
Ni siquiera en la tumba tenemos identidad
Suelen llamarnos: NN.
Los que no existen.
No hay identidad en las lápidas.
Así,
Un día, una imagen de tres rostros vinieron a mí.
eran perfectas, pues me hicieron recordar
que en un tiempo,
yo era así.
Sí, era como el viento alegre
envuelta en ropas finas.
Ilusa y siempre ilusa
todo se acabó.
El tiempo se deterioró
y esta vez mi rostro
nuevamente, se calcinó
sin amor.
no tengo ya más imagen.
La mía,
la real,
se ha desvanecido por los látigos del malvado sol
que se ha encargado de que nadie sepa
de mí.
Me ha quitado mi identidad,
mi esperanza y ganas de vivir.
Por último, hasta quien solía ser.
Pregunté al destino si había alguien
que pudiera prestarme su rostro,
pues los desaparecidos nunca poseemos uno
pues queman nuestros rostros con olvido.
Ni siquiera en la tumba tenemos identidad
Suelen llamarnos: NN.
Los que no existen.
No hay identidad en las lápidas.
Así,
Un día, una imagen de tres rostros vinieron a mí.
eran perfectas, pues me hicieron recordar
que en un tiempo,
yo era así.
Sí, era como el viento alegre
envuelta en ropas finas.
Ilusa y siempre ilusa
todo se acabó.
El tiempo se deterioró
y esta vez mi rostro
nuevamente, se calcinó
sin amor.