PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
I
SIN LUZ
Surgen voces en noches calladas,
hace frío, el cuerpo tiembla.
Las almas buscan calor en desafío.
Te acercas, me acerco.
Las manos en vilo despegan
su vuelo sudoroso,
El semidulce de tu sonrisa
se apiada de mi quimera.
No hay noche, no hay día,
en ruidos extraños va
el servicial canto de plumas,
patitas suaves con garras.
¡Nada se compara a tu voz!
Bendita entre los movimientos
de tu garganta suave, risa
de tu ombligo rebotante.
Se camina a plomo de pies,
todo es luz para los diálogos
sordos a los ojos,
exiliados por engañosos.
Mejor así…©
II
SIN COLOR
No hay días grises,
de ninguna tonalidad en si,
solo el sentido de existencia,
el palpitar de un corazón,
la sangre revolcada en venas.
No hay días grises,
lo grisáceo no existen
solo son pinceladas de muerte
y gritos mudos, desesperados
en cuchillitas dolientes.
Los días son incoloros,
más bien, llevan en sí sabor,
dulces, amargos, salados,
en mezcolanza incoherente
que desgarra o premia.
Los días son de cristales
hirientes o risas suaves,
se pueden tocar con los
dedos alados y saber
si son frágiles o ásperos.
No hay días grises,
solo notas quedas, calmadas,
vibrantes en otras épocas,
pero ahora, ahora no.
¡Dicen que el día está gris!….©
SIN LUZ
Surgen voces en noches calladas,
hace frío, el cuerpo tiembla.
Las almas buscan calor en desafío.
Te acercas, me acerco.
Las manos en vilo despegan
su vuelo sudoroso,
El semidulce de tu sonrisa
se apiada de mi quimera.
No hay noche, no hay día,
en ruidos extraños va
el servicial canto de plumas,
patitas suaves con garras.
¡Nada se compara a tu voz!
Bendita entre los movimientos
de tu garganta suave, risa
de tu ombligo rebotante.
Se camina a plomo de pies,
todo es luz para los diálogos
sordos a los ojos,
exiliados por engañosos.
Mejor así…©
II
SIN COLOR
No hay días grises,
de ninguna tonalidad en si,
solo el sentido de existencia,
el palpitar de un corazón,
la sangre revolcada en venas.
No hay días grises,
lo grisáceo no existen
solo son pinceladas de muerte
y gritos mudos, desesperados
en cuchillitas dolientes.
Los días son incoloros,
más bien, llevan en sí sabor,
dulces, amargos, salados,
en mezcolanza incoherente
que desgarra o premia.
Los días son de cristales
hirientes o risas suaves,
se pueden tocar con los
dedos alados y saber
si son frágiles o ásperos.
No hay días grises,
solo notas quedas, calmadas,
vibrantes en otras épocas,
pero ahora, ahora no.
¡Dicen que el día está gris!….©
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