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Sin miedo a estar equivocado

Ramon bonachi

Poeta que considera el portal su segunda casa

sombras.jpg
Te despiertas un día y te das cuenta
que las cosas no son como creias,
que has vivido un sinfín de sensaciones
hasta hoy con el nombre equivocado .
Por ejemplo, aquel mágico día
que te acercaste por primera vez
a las puertas de lo desconocido;
¿Te acuerdas?, ¡a que si!, como olvidarlo.
Aquella extraña sensación de ahogo
del todo inesperado
cada vez que tus ojos la miraban,
o bien la excitación que corría
por dentro sin saber porqué razón.
Creíste que era amor amigo mío,
mas eso, más que amor, fue anhelo.
Luego, ese fuego que quemaba,
que te poseía totalmente
dejándote ciego, sordo y mudo,
o aquellas ganas locas de besar
y devorar incluso hasta su aliento,
eso, también creíste que era amor,
mas ese fuego se llamaba deseo.
Ver crecer a los hijos,
el beso cariñoso da la madre,
respirar por un motivo,
reír y llorar acompañado,
despertar con las palabras de siempre,
llover y no mojarse,
caminar por lo guijarros
con los pies descalzos
y no sentir dolor,
la mirada de ayer, la de hoy,
y, también la de mañana,
un te quiero que no envejece
en cada arruga de la frente.
Y asÍ, sin regla alguna,
un día te despiertas y descubres
lo que es el amor, sin miedo a estar equivocado.
.
Fotografía y prosa: Ramón Bonachí.
 

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Te despiertas un día y te das cuenta
que las cosas no son como creías,
que has vivido un sinfín de sensaciones
hasta hoy con el nombre equivocado .
Por ejemplo, aquel mágico día
que te acercaste por primera vez
a las puertas de lo desconocido;
¿Te acuerdas?, ¡a que !, cómo olvidarlo.
Aquella extraña sensación de ahogo
del todo inesperado
cada vez que tus ojos la miraban,
o bien la excitación que corría
por dentro sin saber porqué razón.
Creíste que era amor amigo mío,
mas eso, más que amor, fue anhelo.
Luego, ese fuego que quemaba,
que te poseía totalmente
dejándote ciego, sordo y mudo,
o aquellas ganas locas de besar
y devorar incluso hasta su aliento,
eso, también creíste que era amor,
mas ese fuego se llamaba deseo.
Ver crecer a los hijos,
el beso cariñoso da la madre,
respirar por un motivo,
reír y llorar acompañado,
despertar con las palabras de siempre,
llover y no mojarse,
caminar por lo guijarros
con los pies descalzos
y no sentir dolor,
la mirada de ayer, la de hoy,
y, también la de mañana,
un te quiero que no envejece
en cada arruga de la frente.
Y asÍ, sin regla alguna,
un día te despiertas y descubres
lo que es el amor, sin miedo a estar equivocado.
.
Fotografía y prosa: Ramón Bonachí.

Por el amor es que seguimos adelante aunque a veces nos cueste.
Un abrazo, Ramón.
 
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Te despiertas un día y te das cuenta
que las cosas no son como creias,
que has vivido un sinfín de sensaciones
hasta hoy con el nombre equivocado .
Por ejemplo, aquel mágico día
que te acercaste por primera vez
a las puertas de lo desconocido;
¿Te acuerdas?, ¡a que si!, como olvidarlo.
Aquella extraña sensación de ahogo
del todo inesperado
cada vez que tus ojos la miraban,
o bien la excitación que corría
por dentro sin saber porqué razón.
Creíste que era amor amigo mío,
mas eso, más que amor, fue anhelo.
Luego, ese fuego que quemaba,
que te poseía totalmente
dejándote ciego, sordo y mudo,
o aquellas ganas locas de besar
y devorar incluso hasta su aliento,
eso, también creíste que era amor,
mas ese fuego se llamaba deseo.
Ver crecer a los hijos,
el beso cariñoso da la madre,
respirar por un motivo,
reír y llorar acompañado,
despertar con las palabras de siempre,
llover y no mojarse,
caminar por lo guijarros
con los pies descalzos
y no sentir dolor,
la mirada de ayer, la de hoy,
y, también la de mañana,
un te quiero que no envejece
en cada arruga de la frente.
Y asÍ, sin regla alguna,
un día te despiertas y descubres
lo que es el amor, sin miedo a estar equivocado.
.
Fotografía y prosa: Ramón Bonachí.
A veces el amor en vez de darte felicidad, te condena.
Es un camino el cual nos trae sorpresas.

Saludos
 
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Te despiertas un día y te das cuenta
que las cosas no son como creias,
que has vivido un sinfín de sensaciones
hasta hoy con el nombre equivocado .
Por ejemplo, aquel mágico día
que te acercaste por primera vez
a las puertas de lo desconocido;
¿Te acuerdas?, ¡a que si!, como olvidarlo.
Aquella extraña sensación de ahogo
del todo inesperado
cada vez que tus ojos la miraban,
o bien la excitación que corría
por dentro sin saber porqué razón.
Creíste que era amor amigo mío,
mas eso, más que amor, fue anhelo.
Luego, ese fuego que quemaba,
que te poseía totalmente
dejándote ciego, sordo y mudo,
o aquellas ganas locas de besar
y devorar incluso hasta su aliento,
eso, también creíste que era amor,
mas ese fuego se llamaba deseo.
Ver crecer a los hijos,
el beso cariñoso da la madre,
respirar por un motivo,
reír y llorar acompañado,
despertar con las palabras de siempre,
llover y no mojarse,
caminar por lo guijarros
con los pies descalzos
y no sentir dolor,
la mirada de ayer, la de hoy,
y, también la de mañana,
un te quiero que no envejece
en cada arruga de la frente.
Y asÍ, sin regla alguna,
un día te despiertas y descubres
lo que es el amor, sin miedo a estar equivocado.
.
Fotografía y prosa: Ramón Bonachí.
Maravilla, dulce poema. Un gusto leerte.
 
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