Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Traviesas mis manos pensando en las cosas que quiero poner
en medio de los labios que tiene tu boca
y a prisa que esta calentura no se quiere reponer,
de prisa, de prisa, que me encadene la gravedad a tu alcoba.
Sin miedo, sin miedo, que vengo creando malas intenciones,
este sonido en mi cabeza repica como un beso sin sudor,
disculpa que no tenga un libro de oraciones
pero al verte cerquita se me olvida toda la lección.
Caprichos tengo contigo y lo sabes,
aunque me digas que dejemos todo hasta aquí,
yo no soy de esos viejos fraudes
que calientan la leche y luego se tienden a ir.
Salgamos una noche, que a medianoche hay buena luz
para parar en cualquier esquina y comernos sin reloj,
dame la copia de la llave que llevas contigo
y espera que mañana nos conocemos mejor.
Sin miedo, sin miedo, que este Halloween me visto de inocente,
esperando que vengas con disfraz de enfermera
y luego de ojearme me dejes, gatita, comerte,
sin prisa, ni miedo en plena carretera.
Sin miedo, ni prisa, tienes la bendición de zafar mi camisa,
pero deja que yo escarbe un poco en tu escote
que mi lengua es como un avión que siempre aterriza
cuando me besas y me tumbas, Dulcinea cual Quijote.
en medio de los labios que tiene tu boca
y a prisa que esta calentura no se quiere reponer,
de prisa, de prisa, que me encadene la gravedad a tu alcoba.
Sin miedo, sin miedo, que vengo creando malas intenciones,
este sonido en mi cabeza repica como un beso sin sudor,
disculpa que no tenga un libro de oraciones
pero al verte cerquita se me olvida toda la lección.
Caprichos tengo contigo y lo sabes,
aunque me digas que dejemos todo hasta aquí,
yo no soy de esos viejos fraudes
que calientan la leche y luego se tienden a ir.
Salgamos una noche, que a medianoche hay buena luz
para parar en cualquier esquina y comernos sin reloj,
dame la copia de la llave que llevas contigo
y espera que mañana nos conocemos mejor.
Sin miedo, sin miedo, que este Halloween me visto de inocente,
esperando que vengas con disfraz de enfermera
y luego de ojearme me dejes, gatita, comerte,
sin prisa, ni miedo en plena carretera.
Sin miedo, ni prisa, tienes la bendición de zafar mi camisa,
pero deja que yo escarbe un poco en tu escote
que mi lengua es como un avión que siempre aterriza
cuando me besas y me tumbas, Dulcinea cual Quijote.
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