Juan Felipe Casas Builes
Poeta recién llegado
Si lo sé, no soy perfecto,
la embarré y la vivo embarrando,
miento y sigo mintiendo,
hiero y me da igual.
Lo sé y no entiendo porque,
si me doy cuenta de mis errores,
caigo tan constante en ellos,
cuanto lo siento, querido yo.
Me rio irónico, grito, me elevo en la ira,
llora, llora en silencio, mi alma en mi cuerpo,
y quiero rasgar mi pecho,
arrancar la piedra en el yacente,
para correr el llanto.
Tengo marcada mi frente de versos,
hoy llevo en mi ojos melancolía,
te quiero, amor distante,
pero no puedo obviar besos imposibles
te sueño, mujer celeste.
Tal vez estoy donde no debería estar,
mi mundo no es realmente mi mundo,
mis sueños están siendo tomados y dislocados,
o ¿será qué no han sido bien creados?
Vacío, así me siento cuando prosigo,
reviso mis errores y me doy cuenta,
de que en forma asperante son los mismos,
rabia insaciable de mí yo, contra mí.
Impotencia, no puedo huir de mi momento,
no me tragará la madre monte,
así lo implore, no desaparecerá mi presencia,
son condenas, dabas por mis actos,
son martirios de mis martirios.
Cadena de la nada,
aberrante dimensión de la culpa,
ciegos mis ojos ante lo correcto,
o cerrarlos quiero ante lo debido;
colmare mis ojos de asecho al llanto.
Me apogeo en las ruinas de un ser,
carcajeo con la muerte,
roso el rostro de un recuerdo,
porque se que aquel ser indeleble
se alberga presente en mi mente.
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la embarré y la vivo embarrando,
miento y sigo mintiendo,
hiero y me da igual.
Lo sé y no entiendo porque,
si me doy cuenta de mis errores,
caigo tan constante en ellos,
cuanto lo siento, querido yo.
Me rio irónico, grito, me elevo en la ira,
llora, llora en silencio, mi alma en mi cuerpo,
y quiero rasgar mi pecho,
arrancar la piedra en el yacente,
para correr el llanto.
Tengo marcada mi frente de versos,
hoy llevo en mi ojos melancolía,
te quiero, amor distante,
pero no puedo obviar besos imposibles
te sueño, mujer celeste.
Tal vez estoy donde no debería estar,
mi mundo no es realmente mi mundo,
mis sueños están siendo tomados y dislocados,
o ¿será qué no han sido bien creados?
Vacío, así me siento cuando prosigo,
reviso mis errores y me doy cuenta,
de que en forma asperante son los mismos,
rabia insaciable de mí yo, contra mí.
Impotencia, no puedo huir de mi momento,
no me tragará la madre monte,
así lo implore, no desaparecerá mi presencia,
son condenas, dabas por mis actos,
son martirios de mis martirios.
Cadena de la nada,
aberrante dimensión de la culpa,
ciegos mis ojos ante lo correcto,
o cerrarlos quiero ante lo debido;
colmare mis ojos de asecho al llanto.
Me apogeo en las ruinas de un ser,
carcajeo con la muerte,
roso el rostro de un recuerdo,
porque se que aquel ser indeleble
se alberga presente en mi mente.
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