Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegó de larga distancia
con una luz de esperanza,
de esas que iluminan el alma
y traen consigo bonanza.
Después de la tormenta... La calma.
Podré levantar el ancla
y ondear mis velas al viento,
mientras respiro tu aliento
que siento a cada momento.
Podré navegar los mares
de sueños y viejas nostalgias,
hasta donde la vista me alcanza
de inefables circunstancias.
Podré caminar las playas
sin prisa o llena de ansias,
que desde el cielo me lanzan
votos de fina confianza.
Podré cerrando mis ojos
contagiarme de tu risa,
sentir la lluvia o la brisa,
que me mojan tu camisa.
Podré fundirme en tu abrazo
mientras me dices al oido:
"Comparto este día contigo,
un gran logro, conseguido"
Y yo sonriendo te diré:
Es un sueño compartido,
de esos que siempre tuvimos;
Pensando en ti, lo logré.
Quiero que donde quiera que estés,
te sientas muy orgulloso,
de cuan tan duro luché.
Los sueños suelen lograrse...
Si nunca, pierdes la fe.
con una luz de esperanza,
de esas que iluminan el alma
y traen consigo bonanza.
Después de la tormenta... La calma.
Podré levantar el ancla
y ondear mis velas al viento,
mientras respiro tu aliento
que siento a cada momento.
Podré navegar los mares
de sueños y viejas nostalgias,
hasta donde la vista me alcanza
de inefables circunstancias.
Podré caminar las playas
sin prisa o llena de ansias,
que desde el cielo me lanzan
votos de fina confianza.
Podré cerrando mis ojos
contagiarme de tu risa,
sentir la lluvia o la brisa,
que me mojan tu camisa.
Podré fundirme en tu abrazo
mientras me dices al oido:
"Comparto este día contigo,
un gran logro, conseguido"
Y yo sonriendo te diré:
Es un sueño compartido,
de esos que siempre tuvimos;
Pensando en ti, lo logré.
Quiero que donde quiera que estés,
te sientas muy orgulloso,
de cuan tan duro luché.
Los sueños suelen lograrse...
Si nunca, pierdes la fe.
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