Alex Courant
Poeta adicto al portal
Sin nosotros la cama luce olvidada,
estéril, como una mancha núbil
desposada con las tercas sombras.
Luce olvidada sin la desnudez
expuesta en nuestra carne.
Sin ser tú Eva y estés tentándome
con la manzana en la mano.
Sin nosotros, lucen las almohadas
hambrientas de polvo, hinchadas de años.
Piden el sudor al mar de tus cabellos.
Un gemido a la boca de tus sueños.
Las sábanas exigen la concurrencia
de nuestros cuerpos unidos,
sus brillos cobrizos en la penumbra.
El diálogo íntimo de nuestros corazones
con su voz pausada, gota a gota.
Es una lástima que la cama, las almohadas
y las sábanas, no tengan ojos.
Para vernos en la cocina.
estéril, como una mancha núbil
desposada con las tercas sombras.
Luce olvidada sin la desnudez
expuesta en nuestra carne.
Sin ser tú Eva y estés tentándome
con la manzana en la mano.
Sin nosotros, lucen las almohadas
hambrientas de polvo, hinchadas de años.
Piden el sudor al mar de tus cabellos.
Un gemido a la boca de tus sueños.
Las sábanas exigen la concurrencia
de nuestros cuerpos unidos,
sus brillos cobrizos en la penumbra.
El diálogo íntimo de nuestros corazones
con su voz pausada, gota a gota.
Es una lástima que la cama, las almohadas
y las sábanas, no tengan ojos.
Para vernos en la cocina.
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