Se pierde la mirada entre ruínas y malvas,
malvas y jaramagos y huesos blanqueados,
el sol brilla indolente entre verdes mústios,
blancos rotos y amarillos castaños.
Mudas ruínas, mudos huesos, mudas hierbas,
susurra la marea al despedir la tarde,
y se irá el sol y vendrá la luna y su comitiva de estrellas,
y todo sera más confuso, más mágico, más irreal.
Ni el oro del sol, ni la plata de la luna,
ni la magia de las estrellas
ni esas historias que cuentan la ruínas,
ni esos cuentos de los viejos huesos,
me harán olvidar las frías sábanas,
que solas y silenciosas me abrazarán en la noche,
una noche más, una noche más sin sentir tu calor,
sin oir tu respirar, sin oir tu voz.
malvas y jaramagos y huesos blanqueados,
el sol brilla indolente entre verdes mústios,
blancos rotos y amarillos castaños.
Mudas ruínas, mudos huesos, mudas hierbas,
susurra la marea al despedir la tarde,
y se irá el sol y vendrá la luna y su comitiva de estrellas,
y todo sera más confuso, más mágico, más irreal.
Ni el oro del sol, ni la plata de la luna,
ni la magia de las estrellas
ni esas historias que cuentan la ruínas,
ni esos cuentos de los viejos huesos,
me harán olvidar las frías sábanas,
que solas y silenciosas me abrazarán en la noche,
una noche más, una noche más sin sentir tu calor,
sin oir tu respirar, sin oir tu voz.
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