Ezegaleon
Poeta recién llegado
Insinuando lo que no sé decir, tan próximo a tu lado.
Abismos silenciosos entre mi mente y las palabras,
como lluvias de oscuridad que se tragan el horizonte,
como el camino más corto a la estrella más cercana.
Se adhieren como dagas de deseos contenidos,
de tristeza sin llanto, de angustias de otoño,
de promesas de coraje dibujadas en el aire,
de las ganas infinitas de ser lo que no somos.
Amor a primera vista, pero no a primera palabra,
pendiente está todavía de nacer mi voz temblorosa,
de coincidir exactamente en el mismo tiempo y espacio,
de que logres comprender lo que no puede decir mi boca.
Aquello que no se dice se prende fuego en el corazón,
allí donde desembocan los residuos de los versos.
Un incendio masivo de llamas lentas e invisibles
crece alimentado de silencios que no se rompieron.
Son un algo que no es, ni tampoco pudo haber sido.
Como caminos, vacíos de huellas, que no se transitan;
destello de luz que pinta de color la flor que nadie admira;
ocasos creados de promesas de amor, que no se imaginan.
Refugio de mi deseos profundos, de mis días, de mis horas,
de mi mirada solo tuya, de esta angustia por la que muero.
Todo lo daría por quebrar eternamente el silencio que nos separa
pero sin palabras no seremos más que extraños sin recuerdos.
Abismos silenciosos entre mi mente y las palabras,
como lluvias de oscuridad que se tragan el horizonte,
como el camino más corto a la estrella más cercana.
Se adhieren como dagas de deseos contenidos,
de tristeza sin llanto, de angustias de otoño,
de promesas de coraje dibujadas en el aire,
de las ganas infinitas de ser lo que no somos.
Amor a primera vista, pero no a primera palabra,
pendiente está todavía de nacer mi voz temblorosa,
de coincidir exactamente en el mismo tiempo y espacio,
de que logres comprender lo que no puede decir mi boca.
Aquello que no se dice se prende fuego en el corazón,
allí donde desembocan los residuos de los versos.
Un incendio masivo de llamas lentas e invisibles
crece alimentado de silencios que no se rompieron.
Son un algo que no es, ni tampoco pudo haber sido.
Como caminos, vacíos de huellas, que no se transitan;
destello de luz que pinta de color la flor que nadie admira;
ocasos creados de promesas de amor, que no se imaginan.
Refugio de mi deseos profundos, de mis días, de mis horas,
de mi mirada solo tuya, de esta angustia por la que muero.
Todo lo daría por quebrar eternamente el silencio que nos separa
pero sin palabras no seremos más que extraños sin recuerdos.
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