Etherea
Poeta fiel al portal
La niña se despereza
hace ya tiempo que partió
la infancia de su cabeza
y quien el amor marchitó.
En su ventana una rosa
le recuerda la promesa
"mientras se mantenga hermosa
yo estaré bien, mi princesa".
A fuerza de sus cuidados
la rosa volviose rosal
mientras sus ojos mojados
repiten que no saldrá mal.
Recorre noches oscuras
de niños en su callejón
que intercambian drogas duras
por un trozo de carbón.
Su caballero no vuelve
se marchó a un reino lejano
donde todo lo resuelve
el febril oro americano.
Por su parte la tristeza
le ha quebrado su dulce voz
y ahora corta con sus manos
el duro silencio atroz.
Vuelve su amor verdadero
una tarde de Noviembre
reloj, corbata y sombrero
y la sonrisa de siempre.
Le quiere gritar que le ama
que jamás cayó en su olvido
mas aunque sus labios claman
el no escucha ni un gemido.
Acude la niña muda
a sus brazos sollozando
y con un beso le dice
cuanto le ha estado añorando.
Ya no hacen falta palabras
por desnudar un corazón
el más grande sentimiento
se antepone a la razón.
Y aunque hoy reine el silencio
habiendo tanto que decir
hay términos en el viento
que se pueden percibir.
-Te quiero, te añoro, siento
que tuvieras que sufrir
ni el más severo silencio
podrá desterrarme de ti
pues aun sin oírte escucho
cuanto importa para mi:
el sonido de tu aliento
y tu corazón latir.
hace ya tiempo que partió
la infancia de su cabeza
y quien el amor marchitó.
En su ventana una rosa
le recuerda la promesa
"mientras se mantenga hermosa
yo estaré bien, mi princesa".
A fuerza de sus cuidados
la rosa volviose rosal
mientras sus ojos mojados
repiten que no saldrá mal.
Recorre noches oscuras
de niños en su callejón
que intercambian drogas duras
por un trozo de carbón.
Su caballero no vuelve
se marchó a un reino lejano
donde todo lo resuelve
el febril oro americano.
Por su parte la tristeza
le ha quebrado su dulce voz
y ahora corta con sus manos
el duro silencio atroz.
Vuelve su amor verdadero
una tarde de Noviembre
reloj, corbata y sombrero
y la sonrisa de siempre.
Le quiere gritar que le ama
que jamás cayó en su olvido
mas aunque sus labios claman
el no escucha ni un gemido.
Acude la niña muda
a sus brazos sollozando
y con un beso le dice
cuanto le ha estado añorando.
Ya no hacen falta palabras
por desnudar un corazón
el más grande sentimiento
se antepone a la razón.
Y aunque hoy reine el silencio
habiendo tanto que decir
hay términos en el viento
que se pueden percibir.
-Te quiero, te añoro, siento
que tuvieras que sufrir
ni el más severo silencio
podrá desterrarme de ti
pues aun sin oírte escucho
cuanto importa para mi:
el sonido de tu aliento
y tu corazón latir.